24 de octubre de 2011

HACKER HOOD


Este texto surgió solo desde mi aparente anarquía, que no lo es. Pese a su corrección o incorrección lo subo como relato que es. Un relato absurdo como tantos otros. Un relato que surge detrás de una indignación tremenda que pone en juicio permanente mi miedo propio y el ajeno. Reconozco que vivo tiempos de miedo, sobre todo cuando respiro con dificultad entre olores, egos, temores pasados, males presentes y dolores futuros. Entre tantos desahucios, enfermedades y muertes quiero escribir porque otra cosa supondría mayor opresión para mí. De opresión y obediencia surgen mis amargas letras.

La guerra había comenzado, pero no era una guerra como las anteriores, o como las anteriores a las anteriores, o como las anteriores a esas anteriores. No había, ni habría, vidas en juego más allá de que esas vidas pudiesen perder dinero, o no perderlo. En esta guerra, esta nueva guerra, no había , ni habría, disparos y bombas; pero si había, y habría, personalismos ululando, en forma de bytes, en la red. Había y habría Hackers Hoods luchando en la red.
Habría y había egos y juego real en la red. El dinero de las bolsas estaba en juego y las bolsas eran el nuevo campo de batalla donde mantenías lo que tenias o, por contra, lo perdías todo. Era la única guerra en que, en la historia de la humanidad, nadie resultaría ganador y nadie provocaría víctimas físicas. Una guerra sin ganador posible en que un invento , como era y es la moneda o el dinero, constituía la munición que iba y venía. Los Hackers Hoods habían tomado todas las bolsas del mundo durante dos semanas seguidas, las habían hecho completamente inútiles. Un ataque coordinado de todos los Hackers del Mundo (blancos, negros y grises) había destrozado los axiomas en que se apoyaba la arquitectura informática. Dicho destrozo digital provocó la anulación de transacciones electrónicas y , terminado el ataque de catorce días, miles de Hackers Hoods sacaron sus banderas blancas al balcón para ser arrestados en un acontecimiento sin precedentes históricos. Las banderas blancas indicaban dentro de sí , en todos los idiomas posibles e imposibles relacionados con cada Hacker, estas frases:

Soy Responsable de provocar el caos sobre el caos financiero.
Ojalá que el futuro me entienda.
Paz Y Justicia Social.

Tras las dos semanas de caos bursátil un periodista se dirigió a uno de los Hacker Hood , que había sacado la bandera blanca a la terraza, y le realizó una pequeña entrevista mientras un furgón gris esperaba acogerlo y llevarlo hacia una carcel Francesa.

-¿Por qué habéis hecho este ataque global?
-Por Indignación y Justicia Social sin sangre.
-¿Pero muchas personas han perdido su dinero?
- Si. Es cierto pero también es cierto que el dinero no está en ningún sitio. Se ha perdido. Nadie ha ganado. Ese era el propósito de nuestro movimiento digital.
- ¿Realmente ha merecido la pena el caos que habéis generado?
-Si. Lo ha merecido. Si quiere le presento a una amiga desahuciada y le pregunta usted por su caos... Mi amiga vive de la Caridad y tiene cuatro hijos.
- ¿Qué os ha animado a tal salvajada?
- Saber que el mismísimo gobierno de EEUU autorizó un virus informático para provocar que centrifugadoras de Uranio enriquecido fallasen en Centrales de Fisión Iraníes. Ese virus de diseño animó nuestras esperanzas respecto a la vulnerabilidad real de las Bolsas de Valores y sus sistemas informáticos. Un Casino Financiero plagado de "ludópatas" que había que regular.
- Le deseo suerte muchacho. Le deseo suerte.
- Gracias y paz.
...
El Hacker Hood arrestado que ha protagonizado estas palabras se llama Julio Verne. Es un informático indignado , junto a otros miles, que se dirige hacia el furgón para ser puesto a disposición judicial. Julio Verne es un Hacker Hood y seguirá siéndolo más allá de su imaginación; mientras viva.

4 comentarios:

  1. Aquí colgamos a los hackers de los bugs por la Gran Muralla y luego le crakeamos la backdoor hasta que le cabe un caballo de Troya de lado.

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  2. jajajaja

    Sencillamente impresionante.

    Un abrazo.

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  3. Me refiero a la foto pues al ampliarla la nariz me ha resultado familiar.

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  4. "Prefiero morir sin internet que vivir siempre hackeado".

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