22 de julio de 2011

Enry Transductor 3/3 Cap.1

Última parte del relato corto , registrado en Cultura, del que solo voy a subir un capítulo. Es un relato utópico, como todos, donde destaco a la Universidad de Sevilla. Esa Universidad que me dió parte de la cultura que he adquirido en mi vida. 
Dedico esta pequeña saga, que solo es el capítulo uno, a mi amigo "LL" y sus princesas. Ten ánimo, amigo. Tened ánimo amigos. El humor es quien nos salva del absurdo. Usadlo como si se tratase de papel higiénico. Abrazos y besos

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...

El video se expresa solo con el silencio de la sala y su atención blanca. Tras los minutos Enri solicita más preguntas. Una sola persona levanta la mano; una persona distinta a la anterior.
- ¿Podrían hacer una prueba, ahora, con alguno de los artefactos elaborados por ustedes?
E- Por supuesto. He traído, para la ocasión, el dedal…de la enfermedad.
Tras el indicio de una carcajada general, que solo queda en un murmullo de sonrisas,  saca varios objetos de uno de los bolsillos del pantalón. Uno de ellos lo pone frente a sí mismo y lo enseña, primero, a la persona que ha preguntado y, después, al público. Exagera sus gestos como si fuese un prestidigitador o mago.
E- Para tener la experiencia con ustedes necesito, primero, una persona que haga de sujeto en esta experiencia.
La persona que ha preguntado, que es una mujer rubia y alta, se levanta y se dirige decidida hacia el escenario. También se han levantado varias personas más; Enri las anima a que continúen su iniciada ruta. Varios  hombres y  varias mujeres se dirigen hacia el escenario para participar.
E- Suban, suban al escenario. Pueden ser varios sujetos. La experiencia es bastante breve. Cinco esta bien, es un buen número.
Tres mujeres y dos hombres terminan junto a Enri. Invita a que se distribuyan tres a su derecha y dos a su izquierda. Continúa hablando con una seguridad aplastante. Confía en el objeto y se nota; todos lo notan.
E- Dado que el objeto es de pequeño tamaño y el auditorio es grande una técnico tomará primeros planos de la experiencia para que todos vean  los detalles.
Una técnico, que no es otra que la esposa de Enri, lleva una cámara sencilla y suficiente que permitirá ver, con la justa resolución, los primeros planos de la experiencia. Luz habla brevemente por un micrófono cercano a su boca y conectado a la misma cámara. Su comentario, que no es más que una instrucción verbal, provoca imágenes en tiempo real sobre la pantalla que, intencionadamente, ha quedado al lado de los participantes. La imagen de Enri es la primera en ser proyectada. Luz abre el ángulo de observación de su cámara alejándose un poco mientras realiza un barrido horizontal desde la izquierda  hacia la derecha. 
E- ¿Cuál es su nombre? –Dirigiéndose a la rubia que solicitó la prueba con algún artefacto-.
M- Manuelka. Me llamo Manuelka.
E- Curioso nombre. ¿A qué se dedica?
M- A la medicina. 
E- Guauuu. Me viene que ni pintada. Me viene como dedal al dedo –riéndose con franqueza por la casualidad. Parte del auditorio ríe junto a él con empatía. Enri continúa-
E- Este dedal lo hemos llamado “dedal de la enfermedad” y permite identificar zonas del  cuerpo que:
-Están sanas: el dedal blanco se pone de color verde al medio minuto de tocar el área.
-Están congestionadas: el dedal pasa de estar blanco a estar amarillo tras treinta segundos de contacto. Seguramente sea una enfermedad transitoria o una lesión temporal.

-Están enfermas: el dedal pasa de estar blanco a estar rojo tras veinte segundos de contacto. La zona presenta una enfermad duradera, o permanente, que necesita de atención médica o estudio médico.
Enri enseña varias tallas de “dedales de la enfermedad” al público y tras varios segundos de contemplación del auditorio, y planos detalle en la proyección,  se acerca educadamente a Manuelka.
E- ¿Le importaría ser la primera?
M- En absoluto. He subido para probar el artefacto de costura – una risotada general inunda la sala que pasa del color blanco al hilarante -
E- Muy bueno. ¿Qué dedo prefieres para asignarte un dedal con tu talla?- entre carcajadas oportunas-
M- El dedo corazón. – y muy cómica lo enseña al público que vuelve a reírse con su frescura, antes que sentirse insultado –
E- Hufff. Eres tremenda.- riendo con benevolencia-
M- A lo mejor por eso soy soltera-Riéndose a carcajadas de su nuevo comentario.-
E- Vale. Elige el que te resulte más cómodo para tu dedo– sin dejar de reír y animar, con el lenguaje no verbal, a la mujer médico que esta ayudando a bordar el acto con su buen humor-.
E-Ahora tócate la parte que quieras de tu cuerpo. El dedal tiene que estar en contacto con la piel del área que elijas.
M-Tranquilo.-guiñándole un ojo a modo de prudencia después de la guasa-
Lanzando su dedo corazón hacia su brazo contrario, elige el antebrazo y mantiene el contacto un tiempo hasta que el dedal pasa a tener el color amarillo. Manuelka habla sin la intervención puntual de Enri.
M- Guauuu. Tengo una contractura muscular en el brazo desde hace una semana y  este chisme la ha detectado. Espera –y lleva al dedal hacia uno de sus tobillos desnudos-
M- Este tobillo lo tengo perfecto. Jamás me ha dado problemas. A ver que dice este chisme.
Y el chisme en forma de dedal se pone verde. Una exclamación suave de sorpresa surge en el auditorio. Enri toma la palabra y pasa al siguiente voluntario mientras Luz, su amada, le hace protagonista de la proyección en tiempo real. Toma un primer plano de su esposo.
Enri- ¿Cómo se llama usted?
Me llamo Javier y puede tutearme.
Enri- Gracias Javier. Igualmente. Enséñame un dedo y te dejo un dedal.
Javier- Este mismo. ¿Eligieron los colores por los semáforos?
Enri –Efectivamente.
Javier- Soy un periodista autónomo que trabaja para varios periódicos nacionales. Quiero transmitir que padezco un trastorno cardiaco de por vida. ¿Lo detectará este artefacto? ¿Detectará que tengo dañado el miocardio?
Enri- Por supuesto. Gracias por decirlo. Pruébelo sin miedo. Los hechos son los que nos definen, no las buenas palabras o el circo.
Javier se quita su chaqueta, su corbata, su camiseta y su camisa. Queda desnudo de cintura para arriba. Ha dejado los tejidos  en manos de varios participantes que se han ofrecido a ayudarle en su desprendimiento paulatino.
Coloca el dedal sobre el esternón de su pecho y espera. Reina el silencio en fondo blanco. Es el sonido del vacío. No hay respiraciones. El tiempo no circula. No hay tiempo en el cambio de color del artefacto. El dedal sigue blanco. Y a los veinte segundos exactos pasa a rojo de inmediato. Javier devuelve sorprendido el dedal rojo, que antes era blanco, a Enri. La sala se llena de sorpresa, se llena de magia; magia roja. Surge un aplauso suave que crece. Nuestro conferenciante interviene para intentar interrumpirlo, pero no puede y lo deja. Deja al auditorio que aplauda mientras Javier, más sorprendido que el público, comienza ha vestirse.
Los tres voluntarios restantes realizan las pruebas oportunas y deseadas. Todas salen bien. Uno de ellos, llamado Jaime, pregunta a Enri con sinceridad.
-J- ¿A cuanto piensa vender esto y dónde? 
-E- El precio será de “chino” (*). Entre dos y tres euros si se distribuye en grandes cantidades.
-J- ¿Dónde?
-E- Seguramente en ONG’S, u OCS´S…Organizaciones para el Cambio Social, que hayan demostrado su honradez y ética en  más de veinte años de ejercicio. El margen comercial del dedal, y parte del margen de distribución, será íntegramente para ellos e, inevitablemente, para financiar sus proyectos en el tercer mundo. Sus proyectos de cambio social.
-J- ¿Y las tiendas de material médico, y las farmacéuticas, y las empresas del sector de la salud?
-E- No tienen nada que ver en este proyecto. Ya se verá. Le pongo un ejemplo de las entidades que no merecen mi atención. Los actos de las multinacionales farmacéuticas, durante sesenta décadas, solo han ido dirigidos hacia el hecho de sacar la máxima tajada en asuntos de salud. La vacuna de la malaria, por ejemplo, está estudiándose ahora, a partir de fundaciones altruistas, porqué el tercer mundo nunca ha sido un mercado interesante para las farmacéuticas. Y la malaria es una enfermedad endémica de muchos países del tercer mundo. Dígame:
¿Qué puede ofrecer a los mercados alguien que vive en la pobreza o en la miseria? ¿Dónde ha estado la ética de las corporaciones?
-J- Pero es probable que las farmacéuticas presionen a muchas ONG’sS, u OCS´S, para ser ellos los distribuidores. Es posible que intenten desacreditarlo, o desacreditar las organizaciones elegidas.
-E- Ya se verá. No tengo miedo. Por cierto, usted pregunta mucho-sonriendo-.
-J-Por supuesto. Soy un economista preguntón. Y su tarea me parece admirable y quijotesca. Mucha suerte.
-E-Gracias, Sancho.
Jaime y Enri comienzan a reírse a carcajadas. El auditorio y los voluntarios también. Todos ríen sin freno durante unos largos segundos en fondo blanco de azulejo. Enri interviene  con sus últimas palabras del día.
-E- Así que ya saben. Todas las mañanas desnudos delante del espejo,  y con el dedal  en el dedo –sonriendo-.
-E- Gracias por su asistencia. Gracias por escucharme; por escucharnos.

(*) La Expresión “chino” hace referencia a esa expresión reinante que atañe a las tiendas, similares a las antiguas mercerías, que se han instalado en todos los barrios y son regentadas por chinos de China.

Posdata: Fin del capítulo uno del relato llamado: Enry Transductor 1º. Saludos.

3 comentarios:

  1. "...antiguas mercerías, que se han instalado en todos los barrios y son regentadas por chinos de China".


    ...el caso es que ya sospechaba que los chinos del río no regentaban tiendas ni restaurantes.

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  2. español de España23/7/11 13:33

    "...solo es el capítulo uno...usadlo como si se tratase de papel higiénico".

    ¿Puedes publicar un par de capítulos de "Ellas y Noé"? ...es que estoy con el estomago suelto y me quedo corto con este capítulo.

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  3. "una risotada general inunda la sala que pasa del color blanco al hilarante "

    You have room for the Mani

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