28 de enero de 2011

Filtraciones entre fisuras.

Hoy voy a expresar palabras incongruentes hacia la libertad de expresión.  Esas palabras que aparecen en un minuto indeseable ,o inadecuado, y surgen de forma espontánea a partir de otras palabras expresadas ,en este caso por Griñán, el 4  de Diciembre del año pasado en la página 27 del Correo de Andalucía:

“Hay veces que hay que ser políticamente correctos”

Y también expresa en respuesta a las filtraciones de Wikileaks:

-Copio literalmente varios párrafos del Correo de Andalucía cuyo artículo es de Laura Blanco (Sevilla)-

…“aquello que está oculto está bien que se exponga, pero hay otra parte que forma parte de la intrahistoria que está bien en la intrahistoria”. Para apoyar su postura, se retrotajo a 1978 .”Ustedes se imaginan que cuando el consenso constitucional se hubiese puesto cada día en los periódicos lo que pensaba cada uno en lo más intimo o que resaltara simplemente las diferencias? Hay veces que hay que ser políticamente correctos”, subrayó.


Evidentemente el Sr. Griñan avala la condescendencia. No es que la exprese literalmente pero la dicta con su argumentación.
En mi peluda mente en forma de patata deforme surge una pregunta total y evidente. Una pregunta aplastante. De hecho me duele el cerebro a consecuencia del peso de la pregunta. Las pocas neuronas interconectadas que me quedan ,con cuarenta y cinco años de edad, me dictan:

#¿Me están tomando el pelo? # (la clase política en general)

La corrección política de que me habla, en base a mi experiencia vital nada desdeñable y absurda, no es más que un acto interesado para no perder algo. Usted, Sr. Griñán, como casi todos los políticos elegidos por el pueblo soberano, tiene que estar con el pueblo, tiene que ser un representante eficaz y real de la soberanía que representa. 
Si está supeditado a ser políticamente correcto…Jamás será un auténtico representante , simplemente representará, como está sucediendo, a los intereses de ciertas minorías o de otros estados o países.
Para mí, Sr. Griñan, ser políticamente correcto, en muchas ocasiones, es un acto de cobardía política. Es miedo a perder lo que se tiene y no a negociar.  Para funcionar así, monte una empresa privada. Será más coherente con lo que usted hace en la política en estos momentos.

¿Qué tiene compromisos adquiridos?

Pues cambie de oficio. No engañe a pueblo. Estoy cansado de tanta mentira. Si reconozco, sinceramente, que con ciertos líderes, que no voy a mencionar, un político tiene que ser “políticamente correcto” porque ese líder no respeta los derechos humanos.  Si un político se equivoca con el trato a un dictador (entiéndase líder que no respeta los derechos humanos)…Las consecuencias para el pueblo pueden ser horribles ; pero si un líder “se equivoca” por no ser políticamente correcto con una entidad ,o persona, no violenta y abierta al diálogo o la discusión.


¡A discutir, con compostura, y a defender a la mayoría que usted representa!
¡A defender los intereses del pueblo!
¡Por dios!
¡Haga bien su trabajo!

¡Hagan bien su trabajo!
¡Sean auténticamente amantes de la democracia y de la libertad!

¡Represente nuestros intereses!
¡Representen nuestros intereses!

Querido Sr. Griñan. Esto no es una democracia real. Es su obligación, y la de todos los políticos que trabajan para el pueblo, representar  LOS INTERESES de la mayoría de la población y no, como está sucediendo, representar los intereses de entidades INTERNACIONALES (MULTINACIONALES,FMI, OCDE, EEUU,...)

Mire lo que salió en la portada del EL PAIS editado el 4 de Diciembre de 2010:

EEUU presionó para una ley antidescargas
La Embajada de Madrid ejecutó un minucioso plan de contactos y coerciones.

Y la Ley Sinde se ha implantado Si o Si.


He escrito alguna vez que me siento ciudadano del mundo pero antes de ese mundo está mi país y los intereses de mi pueblo.
Me gustaría un mundo mejor pero no a costa de que nosotros caigamos ; si no a costa de que todos subamos.
¿Qué el sistema socioeconómico que hemos montado no permite esa dinámica?
Pues se cambia o modifica el sistema hacia el bien general. Lo que no tiene sentido es que ustedes, la clase política en general, sean antes unos oportunistas que unos representantes.
¿Me está tomando el pelo?
¿Nos están tomando el pelo?

Le ruego encarecidamente, en su caso, que represente los intereses de la mayoría de los andaluces.
¿Qué tiene que salirse de la disciplina del partido?
Pues hágalo.
Deje de ser “políticamente correcto” con la entidad que le paga. Represente al pueblo andaluz y no al PSOE. Andalucía esta antes que su partido.
¿Qué pueden destituirle?
La política , Sr. Griñan, no debe ser una forma de ganarse la vida. Debe ser, antes que eso, una forma de representación real de los votantes o, si lo prefiere, del pueblo representado. Si no es así esto no es una democracia y habrá que hacer, de manera pacífica, que sea una democracia.

¡ Sea un auténtico político ,con ética hacia el bien común de pueblo que representa!

Esa “disciplina de partido” ,de que hablan ustedes ocasionalmente, me recuerda mucho a la que hay dentro de la iglesia que tanto critican amparándose en el concepto de estado aconfesional.
Ustedes critican un ente, representando otro ente equivalente; con las mismas fisuras o, si lo prefiere, filtraciones.

Los partidos en general hacen aguas desde el punto de vista democrático.
Los partidos políticos se han convertido en asociaciones de oportunistas voraces.
¿Qué ha sucedido?
¿Eso es el poder democrático?
Pues vaya tomadura de pelo.

Quizás sea el momento de disolver los conceptos de “partidos democráticos”-que no lo son- y generar entes representativos nuevos.

Tengo amigos de ideologías opuestas a la mía y siguen siendo mis amigos. No pasa nada. Hoy es posible dialogar en libertad e, incluso, negociar y hacer concesiones razonables y no, como está sucediendo en este momento histórico, perder la partida sistemáticamente.

¡Represéntennos de verdad!
¡Háganlo!
Es su obligación.


Posdata a/a Sr. Griñan: Muchas de estas palabras no van destinadas exclusivamente a usted si no a muchos representantes de la clase política actual. Le he elegido como consecuencia del artículo que leí del Correo de Andalucía. Le he elegido porque me cuesta mucho ser políticamente correcto; tenía que decírselo. Y más aún; tenia que escribírselo en este mar de datos entre datos. Datos perdidos. Datos inútiles.

Posdata a todos los que lean esto alguna vez: Si nos obsesionamos por ser políticamente correctos con personas con capacidad de dialogar y negociar…somos unos cobardes empedernidos. No creo que el futuro se ampare en una cobardía empedernida cuando existe la libertad de expresión, y las palabras: negociación y diálogo.
Con tanto miedo a perder solo tendremos un futuro oscuro.
Hoy se puede hablar y habrá que hacerlo.
Quizás sea el momento de no seguirle el juego a los “grandes intereses” que no tienen que ver con los “intereses del pueblo” O “intereses de la mayoría”.

¡Represéntennos de una vez!

Posdata última de hoy:
Aplaudo desde aquí el cambio de opinión de Álex de la Iglesia. Ignoro si se trata de algún “artefacto mediático” pero me gusta la idea de que este artista haya cambiado de opinión.
El dialogo lleva en ocasiones hacia el cambio de opinión. Suele ser una señal de madurez. Hay demasiados cabezones en un momento histórico en que uno puede expresarse, contrastar opiniones, reflexionar, sopesar derechos y obligaciones.
La democracia debería ser algo parecido a una conversación entre amigos. Mi amigo y yo hablamos de igual a igual. No hay jerarquía. La jerarquía solo es útil a nivel funcional pero siempre termina siendo una obsesión estructural. En definitiva, esta es la metáfora de nuestra existencia social de hoy:

-          yo soy más que tú.

Si quiera a fecha de hoy. Ignoro el futuro aunque me asuste.