3 de noviembre de 2010

Dentro del linóleo naranja.


Parte cero

El olor a linóleo se impone al entrar en el lugar. Ese es el olor más intenso junto al olor de la juventud, el silencio de las inspiraciones, el naranja y  la luz con sus sombras.
Supone un gran goce disponer de la cultura en un lugar de estudio colectivo; mientras
las sillas rozan el linóleo , y los rumores lejanos son el máximo ruido que acompaña el pensamiento individual, tribal y colectivo.

Así es; así siento la biblioteca Infanta Elena.
Así es; así siento cualquier biblioteca.

Hoy, introvertido, recuerdo esta frase:

“La cultura está en los libros”


Parte uno

Un horario más amplio de apertura daría más trabajo

¡Estupendo!

O

Si me dejan los recursos disponibles un rato, se lo cambio por un rato de voluntario.

¡Ofrezcan trueque!

¿Quién da más?

Cuando no hay dinero y si hay tiempo…

¿Qué podemos hacer?
¿Volver al trueque es una opción?
¿Qué sabe hacer usted?
¿Qué puede ofrecer?

No me cuente cuanto tiene,
Haga algo; y yo también.

Parte dos

¿Y qué pasa con el agravio comparativo entre los que cobran y los que no?

Evidentemente…
El que cobra está remunerado y el que negocia el trueque; no. Aunque puntualmente haga lo mismo y pueda doler. Lógicamente depende del trueque que sea. Es cuestión de negociar.

¿Qué te parece M?
¿Qué te parece LL?
¿Qué se te ocurre Jaime?
¿Qué se os ocurre?
Para mejorar el interés por los libros, los videos, los discos…la cultura.

¿Trueque?
¿Qué trueque?
¿Nueva estupidez chimpancipesca?

Parte tres

Un tío mío jubilado al que amo ,me dijo un día que en tiempos de franco los desempleados ayudaban en tareas municipales…
No propongo algo idéntico;  si no algo equivalente.
Si  el gasto público esta bajando…
Si van ha disminuir ciertos servicios sociales…

¿No puede inventarse un voluntariado-hipotecado?

Esta sería parte de la fórmula administrativa:
Trabajo para el ayuntamiento, mientras no tenga un trabajo bien remunerado, y el ayuntamiento me paga la cuantía de la hipoteca cada mes…
Evidentemente esta medida sería para los casos en que la persona implicada puede perder su vivienda y no lo desea en absoluto.
Es muy importante conocer la cuantía de que se habla y, si es necesario y oportuno, el ayuntamiento, o las asociaciones, darán de comer a esos "voluntarios-hipotecados" mientras dure su precaria situación económica.
Los voluntarios-hipotecados continuarán con su techo, comerán y realizaran tareas para la comunidad del municipio, o las comunidades del municipio (distritos o barrios).

Continuaré expresando estupideces. Creo que me gusta decirlas porque cada vez me sudan más cosas, más palabras y más ideas.Todo mientras no me arrebaten la vida, la vivienda o la salud.

Debe ser que tengo la piel grasa además de peluda.Soy un Chimpancé; un mono peludo que teclea ideas propias y ajenas.