30 de agosto de 2010

Jadisa la marroquina.

Creo que nunca he escrito sobre Jadisa la marroquina. O quizás lo haya hecho en algún momento de este blog amarillo. La cosa es que fue una de mis compañeras recogiendo fresas en el año 2002 . Dos años después de la entrada del nuevo milenio. Este milenio que solo es un número en el calendario gregoriano. Que solo es eso. Todo lo demás que rodeaba este “nuevo mileno” es fantasía, incluso ciencia ficción. Ciencia ficción como Rosa.et.
Jadisa llegó a España en patera y su marido murió ahogado. Que bonito. Ninguno de los dos sabía nadar; pero ella tuvo suerte, su marido, evidentemente, no. Además de todo, que no a pesar de todo, es nuestra vecina. Su país está más cerca de Sevilla que Francia, Alemania o Italia…
¡Jadisa!
¡Esta vecina del Norte de África!
Que tuvo a su hija con su marido ya muerto y estaba buscando nuevo compañero. Puntualmente, por necesidad, se interesó educadamente por mí. Un día, tras la peonada, la invité a la playa junto a AISA y dos mujeres más cuyo nombre no recuerdo aunque si sé que eran Polacas:
¡Vaya mujeres!
¡Vaya Valkírias!
Jadisa iba cubierta de blanco y sonriendo al máximo posible. Quizás Jadisa me buscaba y no me encontró o ¿Qué se yo?
Puede que quisiera decir educada:
-Las polacas son guapas. Yo, también.
Cubierto de blanco hasta su pelo negro paseamos por la playa; tomamos el sol tardío y charlamos.
-¿Por qué no te bañas Jadisa?
-Porque no sé nadar. Además mi marido murió ahogado cuando “llegamos” a España en patera.
- (#Patera. Patera mía. Patera de los cojones # Pensé)
La marea estaba baja, casi junto al sol, el mar tranquilo en su sino y el viento ,ni tan siquiera soplaba. Me quedé de piedra y mi tiempo se detuvo. No esperaba esa respuesta tan prejuzgadamente evidente. Escuché algo que muchos no queremos escuchar porque nos importa un carajo. Escuché la muerte. Y, peor aún, escuché la muerte absurda. Tras ese tiempo detenido me hice una sencilla pregunta:
¿Por qué?
Y con esta pregunta me quedaré hasta la muerte. Esa que llega aunque no la desees.
Aún veo a Jadisa mirando la profundidad del mar desde la orilla.
¡Jadisa!

Llevaba un traje blanco y suave que solo permitía verle los tobillos morenos junto a sus pies descalzos; sus manos y su rostro pensativo.
¡Jadisa!
¿Por qué?

Cuando el tiempo tomó su curso algo quedó en mí. Quedó el absurdo que relato muchas veces en mis textos. Quedó el absurdo en solitario.
Miré a AISA, una de las polacas.
Miré como cogía musselkas en pompas; como cogía conchas con su precioso culo mirando hacia el mar. Como cogía cadáveres de almejas. Esqueletos.
Jadisa estaba a mi lado. El viento comenzó a soplar un poco.Caminamos.

5 comentarios:

  1. El calendario que usamos es el gregoriano Carenado, el gregoriano. Si sigues así te van a nombrar asesor de Bibiana.

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  2. A/A Carenator.
    Gracias.
    Sinceramente tenía mis dudas cuando he escrito:

    Greco-Romano

    Ya lo he modificado.

    Digamos que:
    He pasado de todo al centrarme solo en transmitir emoción, pesadumbre y absurdo.

    Un saludo.

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  3. Anónimo1/9/10 10:12

    "Miré como cogía musselkas en pompas; como cogía conchas con su precioso culo mirando hacia el mar"


    Aquí te lo has cargao, macho

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  4. a/a Anónimo 01:09/10 10:12

    jajajajaja

    No me he cargado nada.
    He roto, sencillamente, lo previsible.

    Me gusta romper lo previsible, dentro de un equilibrio desequilibrado. Hasta me gusta,dentro de un desequilibrio desequilibrado.Mi goce.

    Un saludo.

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  5. Anónimo6/9/10 19:37

    Claro, Carenado, mucha poesía pero te llevas a 4 tías a la playa, ningún tío, únicamente para ver culos y tetas.
    Déjate de atardeceres que se te ve el plumero.

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