30 de agosto de 2010

Hacia el cuaderno perdido.

Parte I

Expresé hace unos días, en un cuaderno perdido, paranoias en Banamahoma. Bonito pueblo.
He perdido las letras que redacté en ella. Me duele. Se quedaron la otra tarde en el IKEA.
Un despiste, un dolor, una consecuencia de la improvisación.
No podré expresar lo mismo otra vez. Por mi experiencia sé que es imposible. Sé que, para mí, escribir es un momento. Escribir es el presente. Evidentemente:

¡Los momentos que escribí en Benamahoma se han perdido!

Turbulencias muertas.
Paranoias perdidas.
Grafito inútil.
¡Vacío!

Una mosca muerta
Unas moscas muertas.
¡Moscas puñeteras!

Rabia y vacío , perdidos.


Parte II

Alguien en el Bujío me dijo:
-¿Te conozco?
- No lo creo
-Creo que sí.
-Entonces brindemos porque nuestros hígados aguanten hasta brindar otra vez.

Y brindamos, seguí escribiendo taras con una cerveza más y se fue sin despedirse.

¿Te conozco?

Parte III (El Bujío)

Mirada perdida
Pitido irritante
Playa solitaria.
¡Dolor!

Un sitio, un lugar
Una paranoia ,un sitiar.
Para improvisar tranquilo,
Rodeado de gente.



Un sitio, un lugar
Una paranoia, un sitiar.
Para escribir estas letras,
Rodeado de absurdo.
Absurdo antropocéntrico.

Un sitio, un lugar
Una paranoia, un sitiar.
Para tranquilizar mi alma,
Mis frustraciones.
Para tranquilizar mi futuro.

Un sitio, un lugar.
Una paranoia. Un sitiar.