17 de junio de 2010

Se me atasca la igualdad de género

He estado de reformas en este entorno amarillento. Después de muchas pruebas me he quedado con esta configuración.

Es posible que emule el blog de Daniel Marín (Eureka) dentro de poco tiempo (he intentado un fondo cósmico y he conseguido un mojón cósmico).

Fuera parte de esto quiero contaros una sencilla anécdota. Una experiencia en que mi capacidad de reflexión debería haber sido nula. Cada día que pasa, mi capacidad de reflexión, se acerca más a ese límite inferior llamado cero…Mientras sucede esa caída hacia la nada ,de mis argumentos e ideas, expresaré artículos como este.

A/A del vacío cósmico:

Continúo sin comprender , realmente, lo que es la igualdad de género. Hace unos días, doy gracias por ello, he comenzado a trabajar de nuevo.

El ambiente de trabajo es fenómeno y , contradiciendo mis experiencias tras la recolección de fresas con las polacas, hay una gran cantidad de compañeras de todo tipo y valía. Genéricamente hablando están muy buenas y eso, a que negarlo, se agradece. Pero mis letras van por otro sitio. No van , tan siquiera, dirigidas hacia el hecho de estar trabajando de nuevo ,durante un tiempo más o menos largo.

La gracia del asunto, el fondo de la cuestión, la clave de la historia está en que tuvimos que mover unas CPU´s el otro día desde una planta baja hacia una primera planta y , curiosamente, solo participamos varones (seres humanos con pene en la entrepierna) en la iniciativa.

La iniciativa en cuestión afectaba a varias empresas y, precisamente, participamos varios hombres de esas empresas en el traslado de los equipos.

Cada CPU pesa, como máximo, cuatro kilos…

¿Por qué no ayudó más que una mujer (y que mujer) a llevar algunos teclados y ratones?

¿?¿?

De “aquesta” manera quiero cambiarme de sexo para trabajar solo en lo que he sido contratado…

¿Esto es igualdad?

¿No se trata , sencillamente, de trabajar…?

Me turban estas situaciones sin dejar de reconocer que las mujeres, casi todas las mujeres, están muy buenas porque tienen alguna de esa cualidades que me hacen babear, salivar o perderme en mi “turbada” naturaleza. Esa naturaleza en que muchas cosas se ven turbias y otras, otras, muy claras.

Abrazos de un hombre que no es machista pero piensa un poco.


¡Que me acuerdo de la madre de Nora!

Ese tipo de mujer a la que no se le caen los anillos.

Ese tipo de mujer que busca la auténtica igualdad de género.

Posdata: este texto solo da fe y no juzga a nadie al ser completamente anónimo. Los actos son los que nos definen y yo, disculpadme, estoy confuso y ofuscado. Debe ser mi condición de homínido con cerebro de cuatrocientos gramos.