31 de marzo de 2010

Ellas y Noé.Parte 2.1.La tripulación de Noé.


Esta sección es parte del relato registrado en Cultura ,o en el registro intelectual (¿?), para su explotación (¿?) y constancia creativa. Disfrutad el relato de un escritor peludo y de brazo largo. No digáis que esta cagada es vuestra porque es mía ; es mi cagada y quiero que conste en aquellos documentos que no estén destinados al aseo. Gracias por respetar a un autor como yo.
La tripulación de Noé (Continuación 1)
Laura Rudd
Es australiana de nacimiento. Llegó al mundo en la ciudad australiana más amante de la cultura. Esa ciudad es Adelaida. Laura es aguda como ninguna e incisiva como un cúter, o cuchilla afilada. Es capaz de ver los defectos y errores de cualquiera que se preste. Es, digamos, muy fresca sin ser mal educada. Su especialidad en la misión consiste en analizar las rutas de la nave honda y, en su caso, calcular trayectorias para aproximaciones a cuerpos astronómicos de todo tipo y masa. Estudia los itinerarios y sus cambios junto a Noé y SNA (que es una de las partes del mismísimo computador Noé). Es la piloto principal de la misión. Evidentemente posee toda la formación básica y multicultural común a todas las tripulantas. Entre todas las mujeres es la más orgullosa. Su orgullo es tal que no llega a ser perjudicial para ella o sus compañeras. Se mueve en el “filo del cuchillo” situado entre su ego y el de sus compañeras. Esa posición mental es en la que ella se encuentra más cómoda y ágil. Todas las cosmonautas lo saben, respetan y valoran. Laura jamás usará su orgullo dañado para hacer daño a nadie. Pero hará saber con claridad el estado temporal en que se encuentra; manifestará su condición puntual de forma directa. La ciudad de Adelaida la quiere mucho. Laura es la otra “bandera” del municipio. La piloto principal es rápida en el aprendizaje de idiomas. Se le dan muy bien. Ha escrito poesía hasta en Esperanto.
Luisa Koroliov
Rubia de ojos grandes y mirada profunda. Puede definirse como “aparentemente indecisa”, pero es solo apariencia. Cuando se trata de un trabajo científico es imaginativa, sistemática y precisa. Y cuando toma una decisión, la toma con todas sus consecuencias. El aspecto más conocido de su biografía es que su bisabuelo paterno fue diseñador de cohetes en el siglo veinte de la era cristiana. Un diseñador ucraniano de gran reconocimiento en la antigua URSS. Desde pequeña Luisa Koroliov, natural de Kiev (Ucrania), sentía un gran interés por la vida vegetal y animal. Incluso por la vida extraterrestre. Pero la astronáutica, al contrario que a su ancestro, no era de su total interés. Pese a esa actitud frente a la astronáutica, se esforzó y formó intensamente en biología y exobiología. Por esa especialización, y el conocimiento mínimo en las otras áreas básicas relacionadas con el proyecto, forma parte de la misión estelar. Forma equipo junto a Toñi. Toñi y Luisa constituyen el equipo médico de a bordo. Toñi es más médica que bióloga, y exobióloga; y Luisa es más bióloga, y exobióloga, que médica. Las dos se complementan y si tienen que usar un bisturí; pues lo usan sin asco, miedo o terror. Usan el bisturí con conocimiento de causa y de efecto.
Maria José Musselka
Acarrea la mente más calculadora y fría de la tripulación. “Su cerebro es como un ordenador introducido en nitrógeno liquido, para que funcione a velocidades superconductoras”. Nadie entiende esta expresión, pero Maria José se ha empeñado en que aparezca en su ficha básica. Parece ser que esta expresión “paracientífica” se la debe a un antiguo pretendiente; y quiere que conste en este documento. La frase siempre le ha gustado. Físicamente es bastante normal, no se ofende por esto, pero su rostro es impresionante y bello. Maria José Musselka posee un cuerpo aparentemente frágil, con cerebro ligero, rostro hermoso y tierno. Se comunica muy bien con Noé y con casi todas las máquinas; quizás sea su frialdad. Nació, a mucha honra, en la ciudad de Varsovia (Polonia) donde se esforzó, destacando, en matemáticas, cálculo, computación, sistemas de inteligencia artificial e idiomas. Digamos que es la especialista en “informática” de la nave y, por su perfil paralelo al de Eva, la segunda al mando. Los protocolos establecen que cuando está hibernando Eva, Maria José estará despierta; y al contrario. Ambas tienen capacidad de liderazgo democrático aunque sus personalidades sean diferentes. Está establecido, por orden directa y clara, que cuando compartan el mismo tiempo en vigilia y turno, hecho que puede ocurrir perfectamente durante la larga misión, Eva es la máxima responsable y Maria José está bajo su inmediato mando. Maria José es de las más introvertidas. Es ese tipo de mujer que te puede hablar de un montón de asuntos, pero jamás habla de su mundo interior; un mundo interior reservado para ella misma. Dicha introversión no impide que desempeñe tareas de liderazgo cuando hace falta. Tomando decisiones referentes a un grupo de personas es muy buena. También es buena persuadiendo y razonando. Esa es la razón que ampara sus especializaciones en el proyecto interestelar Noé: Informática y segunda de a bordo. Maria José y Noé, dada la vocación de ella por las máquinas, se conocen muy bien; incluso se aprecian. Noé es una máquina con capacidad de apreciar, entre otras muchas capacidades. Digamos que Noé y Maria José Musselka son amigos especiales residentes en el espacio infinito. Por cierto, esta astronauta practica nudismo cada vez que las condiciones se lo permiten. Si puede desempeñar una tarea en bolas, pues va desnuda y “santas pascuas”.
Paquita Pérez
Paquita es de talla pequeña y muy activa. De carácter amistoso, incluso amoroso, ama tener todas sus tareas realizadas y procura llevarse bien con sus compañeras usando, en todo lo posible, su natural afecto y evidente generosidad de la buena; esa que no espera nada a cambio. Ociosa del mundo vegetal y madrugadora empedernida disfruta, cuando puede, del ciclo solar. Aunque ahora ya no es posible, cuando estaba en la tierra era ese tipo de personas que se levanta con el amanecer y se acuesta con el anochecer. Su ciclo vital, siempre que ha sido posible, ha sido hermano siamés del ciclo solar. Si hubiese que definir el perfil de una “monja del espacio”; ese perfil sería el de Paquita Pérez. Al menos una monja de finales del siglo XX y principios del siglo XXI. Su tarea específica, su especialización en la misión, es de ingeniera de sistemas de energía y mantenimiento. Hace equipo con Carmen Rebollo (hispanohablante como ella) y Rosario Durán (también hispano hablante). Estas tres cosmonautas son las ingenieras de la nave honda, además de hispanohablantes –lo cual no deja de ser una extraña coincidencia- y, evidentemente, constituyen un equipo muy concienzudo y coordinado. Paquita Pérez nació en la ciudad de Guatemala (Guatemala). Estudió en la universidad técnica de su ciudad y poco tardó en marcharse a la universidad de Berkeley (EEUU) donde conoció a Toñi. Curiosamente Toñi también forma parte de esta tripulación. Son amigas desde hace años.
Pamela Segert
Alta y bien puesta. Pelo oscuro y largo. Firmemente “jaquetona” tiene los ojos tan grandes como Luisa. Salvando que Luisa los tiene más claros y los de Pamela son castaños. Pam (diminutivo deseado por la propia Pamela) gobierna la decoración artística de todos los entornos individuales que lo deseen y de los lugares de convivencia, donde es completamente libre para crear los ambientes necesarios y generar su desarrollo. Es una artista decoradora de interiores y exteriores. Encargada de hacer que los espacios comunes evolucionen a lo largo de toda la misión. Diseña y cambia formas dentro de la nave honda, y el asteroide alfa, para luchar contra la rutina de los espacios. Como es lógico no es únicamente artista, también es experta en materiales y es la segunda piloto de la nave, después de Laura. Evidentemente posee los conocimientos básicos implícitos a la misión y es respetuosa de una jerarquía de mando democrática y funcional. Si detecta que una compañera presenta actitudes “dictatoriales”, es la primera en llamar la atención a su compañera. Ciertamente su actitud creadora la lleva al límite de la anarquía. Respeta la jerarquía porque lo considera necesario para el funcionamiento óptimo de las cosmonautas en la misión y en la convivencia. Ser artista la hace muy sensible a las jerarquías. Para ella, especialmente, todas las tripulantas son importantes. Y Noé también. Odia las estructuras de poder, pero las tolera por su clara optimización funcional de las diferentes tareas dentro, como es el caso, de la nave. A fin de cuentas, para Pamela, cualquier jerarquía funcional o estructural es un mal necesario. Si tiene que elegir un tipo de estructura jerárquica prefiere la estructura funcional por sus limitaciones más allá, precisamente, de la funcionalidad de la que ordena (toda la tripulación es femenina, por eso “la que ordena”). Se trata de un aspecto sutil e importante de toda jerarquía; un aspecto sutil muy importante para Pam.
Sin ser nudista, le gusta lucir su bonito cuerpo cada vez que tiene una oportunidad. Eso lo hace, siempre, con una ropa mínima. No le gusta deambular desnuda por ningún sitio comunitario. Pamela Segert es natural de Munchen (Alemania) aunque, durante su vida y estudios, viajó por muchas ciudades de su amado país. Como alemana es un poco fanática del trabajo. Es lo que le enseñaron desde pequeña y lo lleva en la sangre.
Rosario Durán
Rosario es alta y delgada; anoréxica sin duda. Los huesos lo dictan y narran. Rosario es, simplemente, delgada. La más delgada de las Cosmonautas. Junto a Paquita y Carmen lleva el mantenimiento de la nave y, evidentemente, conoce lo necesario de todos los sistemas del vehículo honda. Posee una de esas cualidades más queridas por sus compañeras; le encanta cocinar para los demás, en este caso, para las demás. Sus esfuerzos culinarios son provocados y valorados. Es muy buena cocinera y disfruta viendo como comen las demás; aunque a ella la comida solo le atraiga en pequeñas cantidades, espaciadas en un tiempo exagerado, y por eso es tan delgada. Le encanta saborear pequeñas muestras de lo que cocina, pero no le gusta comer cantidades superiores a una cucharadita. Cuando cocina para sus compañeras, ellas comen y Rosario “trabaja con placer” para ellas. Disfruta, sinceramente, viendo comer antes que comiendo. No es algo normal, pero Rosario es así.
Es muy religiosa y reza muy a menudo; practica el catolicismo. Es la más religiosa de la nave. Respeta el nudismo pero no quiere saber nada de él. Sexualmente se ha declarado “neutra”. No tiene orientación sexual. Ama su trabajo, ama a Dios, ama al creador del todo. Y respeta, profundamente, otras opciones. Para ella los caminos del señor no pueden ser entendidos por nosotros; los caminos de Dios son infinitos. Ese pensamiento, dentro de su fe, la lleva a respetar otras opciones vitales constructivas.
Es nativa de la Ciudad del Este (Alto Paraná- Paraguay-) y le encanta llevar falda larga siempre que puede. Entre Paquita, monja interior, y Rosario, monja exterior, son un dúo de autenticas “monjas espaciales”. Rosario Durán, además de ser ingeniera de mantenimiento, y chef, tiene una especialidad en desarrollo de técnicas de laboratorio. Pertenece a ese tipo de ingenieras que son capaces de desarrollar un artefacto, que no existe en el mercado o –en este caso- en la nave, para la realización óptima de un experimento científico. Digamos que es capaz de desarrollar instrumentos específicos para experimentación en laboratorio. En estos asuntos, muy imaginativos, supera a Paquita Pérez y a Carmen Durán. Por supuesto domina los contenidos básicos, aptitudinales y actitudinales, implícitos a la misión interplanetaria.
Toñi Dana
Una mujer de pelo intensamente rizado y rubio. Su carácter decidido y su orgullo le ayudaron a dedicarse a la medicina y a la cirugía. Toñi, por su perfil y formación, es la médica de la nave Noé. También controla a los robots de entornos adornados; robots específicos de las áreas “naturales” que abundan por el vehículo. Áreas como la playa de Regla, el bosque Cazalla o el patio de los naranjos. Toñi, junto a sus funciones como médico de a bordo, realiza el mantenimiento de los robots especializados en las áreas, y de los equipos de hibernación de gorilas y humanas. Como americana de EEUU, para ella no supone ningún problema ser la única representante del antiguo imperio: Estados Unidos de América. No obstante sabe, directa e indirectamente, que muchos de sus compatriotas están molestos por las variadas nacionalidades de las astronautas que participan en esta misión. Para ella eso no es ningún problema de “patriotismo humillado” porque Toñi Dana se considera, antes que nada, ciudadana del mundo.
La altura de Toñi es interesante y tiene un buen trasero. La forma de este roza el diseño de una “mesa camilla” sin llegar a ella. Es tal el punto de sus glúteos, que son de esos interesantes para cualquier hombre.
Como médico de a bordo forma equipo con Luisa; como especialista en robótica colabora con Maria José; y en asuntos de hibernación trabaja con Carmen. Está claro, también, que Toñi posee, como todas las tripulantas, los conocimientos básicos implícitos a la misión. Este dato se repite en todas las fichas de las tripulantas para que conste sin ambigüedad; y una forma de evitar la ambigüedad es a través de una mención redundante de dicho dato. También se busca, redundando, dar a entender que todas las tripulantas son igualmente importantes.
Toñi nació en San José (California –EEUU-) y estudió en la universidad de Berkeley donde, curiosamente, conoció a Paquita Pérez con la que mantiene una gran amistad. Su amistad fue desde la universidad hasta la misión. Muchas veces mencionan esta frase, o sinónimas, y las carcajadas las poseen a las dos. Toñi Dana y Paquita Pérez se quieren sin ser lesbianas.
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Atentamente Constantino Carenado. El chimpancé que escribe o, siquiera, lo intenta.