17 de febrero de 2010

Buscando la fórmula de la felicidad.

No pensaba subir nada esta noche; más una cosa es pensar algo y otra, muy diferente, ejecutarlo. Hace unos minutos me he cruzado con Medusa y Oro Azul, su mejor amiga. Puedo notarlo por sus parecidas circunstancias existenciales y sus rostros cerca de la cerveza y del vino blanco.

Desde fuera del cristal, y la distancia del tiempo, siguen siendo majas y las aprecio. No puedo negarlo. Pero en esta vida, tan extraña, cuando te cruzas con personas que son demasiado diferentes a ti, es muy difícil mantener la relación en el tiempo. Me gustaría decir que las diferencias nos atraen pero, con tristeza, puedo decir que nos alejan (una perogrullada). Siempre he intentado luchar contra este tipo de simplezas.Me ha gustado experimentar , sanamente, otras alternativas relacionales. Siempre soñé que las diferencias podrían ser un punto de unión o de conexión. Siempre he fracasado. Se trataba de uno de mis estúpidos sueños. Tengo muchos.

No me apetece extenderme mucho porque es tarde; pero quiero dedicarles esta parrafada a las dos. Una breve parrafada llena de cariño porque, en el fondo, las entiendo. Las entiendo pero no comparto sus opciones vitales; lo siento. Tampoco comparto sus procedimientos, lo siento. Se mueven en un mundo de oportunismo y doble moral. Un terreno demasiado fangoso para mí. Se mueven en el mundo real. Un mundo que no me gusta aunque parezca que me he adaptado a él.

Que mencione a Medusa constantemente, o con frecuencia, solo obedece a razones , digamos, “literarias” o “recursivas” . Medusa es la clara protagonista del proyecto Esperpento y Oro Azul su mejor amiga en este momento histórico. La hipocresía de Medusa, inevitable, es algo muy normal en los tiempos que vivimos. Medusa es un ejemplo próximo a mí que representa a muchos hipócritas con los que me he cruzado y aprecio. Lógicamente no he querido hacer el amor con todos los hipócritas con que me he cruzado, he apreciado ,o aprecio.

La hipocresía está a la orden del día. Medusa es, sencillamente, una hipócrita más que he deseado y compartido. Una hipócrita que he querido aunque no lo parezca por el olor a venganza de estas letras. Ella es , y ha sido, un buen recurso para hablar de estos extraños tiempos que vivimos ; que vivo. Tiempos absurdos que no consigo comprender ni con los años ni ,menos aún, con la experiencia.

Esto he visto a través del cristal de la cervecería. Esto es lo que he sentido y recordado:

He dejado a mi amigo J. Esta muy bien. Es feliz. Se ha ido sonriendo hacia su familia. Él se ha marchado y yo he caminado hacia el barrio. Por eso soy el caminante en este puñetero blog. Me encanta eso de dar pasos uno detrás del siguiente; muchos lo sabéis.

En mi rutina del camino he pasado por los sitios de siempre, hasta la cervecería. Una cervecería nueva que aún no he pisado. No me apetece un lugar nuevo en mi barrio de siempre. Por curiosidad, esa que me posee con frecuencia, he mirado a través del cristal. Ese típico vidrio que deja ver el interior de algunos bares y que permite que sean más luminosos en el día. Mirando sin mirar he visto a Medusa y ,a su lado, a Oro Azul. Ambas charlando. Como siempre Medusa hablaba, un poco hinchada –lo siento-, y Oro Azul escuchaba sus lamentos. Medusa no parecía feliz, por eso siempre estaba buscando su felicidad. Esa felicidad que muchos ansiamos y nunca nos aparece.

En su sencillez y cerca de la columna Medusa hablaba torcida y Oro Azul escuchaba tiesa, asintiendo con la cabeza.

Un pensamiento me inundó de repente, observando esto,…entrar en el bar y saludarlas. Poco he tardado en obstinarme en mi caminar seguido, era absurdo cambiarlo.

Como pedante que camina he ido cambiando mi visión sobre ellas, lo llaman perspectiva. He visto alejarse la coleta de Medusa y el Rostro de Oro Azul mientras se comprendían en su semejanza.

Medusa, morena, torcía su cabeza. Oro Azul, rubia, permanecía sentada en su espala tiesa. Oro Azul hablaba en monosílabos preocupados; escuchaba a su amiga…Medusa hablaba, como siempre , intruduciéndo sus frases musicales en las letras y conceptos. Tiene su música obscena.

Con los pasos he perdido la visión y he sentido el pasado. Ese pasado que nunca vuelve. Fue un buen año y medio. Hubo cosas interesantes y cosas repelentes. La vida es así; la vida fue así. Ojalá pudiera daros la fórmula de vuestra felicidad, pero no la conozco. Lo siento. Ojalá pudiera darme la fórmula de mi felicidad, la sabríais entre muchos otros. Lo siento.

Pensando ciego he llegado a mi casa con ganas de escribir. Aquí estoy tecleando mientras ellas toman cerveza , cruzcampo , y vino blanco, si puede ser, barbadillo. Siempre beben lo mismo y después, después, un canutillo más o menos cargado. Hedonismo.

N.B.:

Medusa y Oro Azul son protagonistas del proyecto Esperpento. Aún las aprecio. Mis alusiones a Medusa son , en estos momentos, un recurso en mis discursos anárquicos y ella es la protagonista de mi última novela ;cuyo nombre desconozco. Es lo que puedo decir.

Corolario: nunca entenderé, emocionalmente, su promiscuidad ni la de Oro Azul. Oro Azul también se pegaba sus escapadas a las espaldas de su compañero; nunca lo vi pero si lo noté y hasta me lo dijeron. No importa. Hedonismo y goce eterno. Placer oculto. Secretos de alcoba. Sexo. Naturaleza pura y celo.