15 de diciembre de 2009

El hada de la bruma.


Escena I

El pórtico está al final de la escalera. El hada de la bruma y su torbellino respiran arriba. Hace frío. Tiemblo por el frío y por la espera. Hay niebla.

Escena II

Niebla en movimiento. Banco de bruma iluminado. Una esquina, una calle, un rincón oscuro y un susto inesperado. El hada de la bruma aparece impresionando e impresionante. Es delgada, nariz amplia sin ser exagerada, es guapa. Cuando te mira, si te conquista es normal, casi inevitable.

Escena III

Cuando la miras de frente, unos simples segundos, estas perdido. Tu mente se turba y eres su esclavo para siempre; su esclavo. El hada lo sabe; el hada de la bruma que se mueve.
Esta historia breve, romántica y perdida narra eso. Ella se parece a Espido mejorándola y busca su futuro como hada de la bruma o de la niebla. Sus genes mandan. Antes que su mente creativa y poderosa; manda su mente enrevesada y, casi, obsesiva. Su mente creadora; creativa.
La musa de la bruma sabe crear. Crea; sus creaciones tardan en percibirse. Es un hada buena. Es una buena hada.

Sus amigos la llaman “Cris” pero realmente es la repetida, es la susodicha:

Hada de la bruma.
Y conoce las técnicas de vuelo.

¡Sabe volar!
¡Vuela con bruma y sin ella!
Vuela sobre la niebla.
Vuela bajo la niebla.
Vuela.

¡Sabe volar!

Felicidades.

Felicidades de:
Constantino Carenado, o el “Chimpa”.
Felicidades y buenos deseos.