22 de noviembre de 2009

La Paradoja del Cuento de Navidad



Ya me encuentro mejor para vuestra propia desgracia y para la ajena; porque lo primero que voy a publicar en este monocromático blog es este pequeño documento que leéis ahora.

Muchos iréis a ver la película “Cuento de Navidad”, de Disney, y os quedareis sorprendidos (“flipaos”) con las 3D y, a que negarlo, con sus impresionantes efectos , el trabajo de Jim Carrey y el "curro" de Robert Zemeckis (entre otros).
Si os gusta este tipo de espectáculos, como a mi, ID. Id. Más mis reflexiones de este momento van enfocadas hacia su contenido y las reflexiones consecuentes. Que bonito que un cuento contra la avaricia y a favor del cambio forzado, tras una reflexión dura amparada en un montón de pruebas, sea llevado al mercado de la gran pantalla. Que bonito.
¡Es una experiencia protestante!

Lo que quiero decir va a ser: fuerte.
Evidentemente el que guste de Disney y su mundo, el que crea en este “Cuento de Navidad”, va a recibir algunas palabras desagradables e, incluso, incómodas. Esas personas sensibles, esa persona sensible, no deberían continuar esta lectura
; como ya he escrito muchas veces en mi desesperación fósil y verbal. Desesperación a fin de cuentas.
¡Los sensibles están avisados! Y las sensibles, también.

Mi desesperación, por si no lo sabéis, es la que me hace escribir sobre ética, moral o política. Por eso decidí escribir a mi puñetera manera, manteniendo el contacto con vecinos y amigos; esos que, teóricamente, no son muy falsos en sus preocupaciones u opiniones. Esos que, sin saberlo ellos ni yo, son mi fuente de información: los otros. Son mi maná. Yo, en mi estupidez, cojo ese maná, le doy mi toque, y añado mi visión crítica e independiente. Siempre a la manera de un loco que llora porque no consigue su utopía. Esa utopía eterna y en movimiento.

¿Por qué lloras hoy Chinpá?
¿Por qué lloras hoy Constantino?

Lloro porque la avaricia, AVARICIA, la codicia, CODICIA, la envidia, ENVIDIA; ni el dolor, DOLOR, tienen solución.
Me siento estafado y tengo que decirlo: ESTAFADO. Y esta película, viniendo del productor que viene, es una nueva gran estafa, como casi toda la obra de Disney.
¡Pero que dices, hombre de Dios!
¡Te has vuelto loco!

No va a pasar nada porque soy Nadie y mi argumentación solo comienza por este “ente” lleno de mentiras ,y casi acaba en él, cuyo único propósito, como el de toda empresa, es el beneficio y, más aún, la EFICIENCIA ECONÓMICA TOTAL. Esta multinacional no es más que el gigantesco resto que dejó un hombre americano de éxito. Un americano que consiguió su sueño; consiguió el SUEÑO AMERICANO. Y después, como siempre ocurre, se olvidó del camino y de los otros caminantes. Ya, con el éxito, casi todos los demás le importaban un rábano; solo los veía como clientes potenciales de sus películas o como trabajadores de su empresa. Eso, eso si era importante. Dejar contentos a los clientes pero no hacer nada para cambiar este absurdo mundo.
¿Cuento de Navidad?
¿Por qué no se pone “usted misma” agarrada sobre el cohete dedicado por el fantasma?
¿Por qué no está “Disney” agarrada sobre el cohete dedicado por el fantasma?
¡Ente hipócrita!
¿Por qué no dona parte de sus beneficios a los sin techo que hay en todos los países donde hace su “invierno” económico?

¿Qué eso es responsabilidad de los estados?
Será de su estado social…

Lo único que sucede es que una entidad amiga del LUCRO, DEL SUPERLUCRO y DE GRANDES IDEAS MORALES, como usted, debería ser más generosa. Le escribo la palabra por si no la ha leído: GENEROSA. Y olvidarse un poco del sentido para el que fue creada: CREAR MÁS DINERO.
Para mi es vergonzoso que en pleno siglo XXI, del que esperaba tanto cuando era joven, continúe reinando la AVARICIA Y, su prima, LA CODICIA. Estoy cansado de que solo entienda la palabra: MAS Y MÁS.Y ataco verbalmente al ente Disney porque, precisamente, sus películas suelen ser muy tiernas e incluso morales.
¿Tiernas de qué?
Suelen ser para niños.
¿Para que niños?
¿Cuáles?
¿Los que pagan?
Bueno,…
¿Los niños de los padres que pueden pagar?

Disney no es más que el nombre de una multinacional del entretenimiento. Disney no sabe de ética ni de moral de verdad. Disney “es esa ética y esa moral que solo piensa en ganar dinero”, lo cuenta y no lo da (ni lo regala) al necesitado para que salga de su “mierda” (que todo hay que decirlo).
Disney…
¿No les recuerda al protagonista del CUENTO DE NAVIDAD?
¡Disney está hablando de sí misma en todo el metraje!
Pero "Disney" no va a cambiar a mejor.
¿O si?
Una cosa es ser una empresa del entretenimiento y otra, muy diferente, ser una empresa con ética por fuera y por dentro.
¡Hipócrita!

Pese a esta visión tan real de una multinacional como Disney. Iré a ver la película con gafas en 3D
¿Por qué?
Sinceridad. Me gusta el cine en tres dimensiones. Cuando no pueda pagarlo, no lo veré. Que remedio me quedará entonces.
En esta película pensaré que el personaje del avaro es una entidad como Disney y muchos de ustedes. Me imaginaré a muchos de los que leéis esto como AVAROS Y CODICIOSOS. Sobre todo si solo veis vuestros problemas. Y los problemas de los otros os importan un rábano.
¡Pensaré en ustedes!
¡Egoístas!
Pensaré en vosotros viendo la película.
¡Babeareis!
¡Vomitareis!
Sin saber la razón.
Hasta que seais generosos en la crisis.
Ahora es cuando hace falta la GENEROSIDAD. Cuando hay más personas que no tienen.
¡Sed generosos!

Es una orden de Nadie. Un nadie que escribe hoy otra vez. Saludos ,avariciosos.
Constantino Carenado, un chimpancé lunático y fantasma.