6 de noviembre de 2009

Amor versus Necesidad.

Algo sucede y no me he dado cuenta. Hace unos meses leí en el blog de Mario Conde, que ya no visito como antes, que para los cátaros el infierno es esta vida. Tras leer esta idea tan sencilla:
No me la creo.
¡No! De nuevo.
¿Qué infierno es ese?
¿Dónde esta el fuego eterno?

También leí hace tiempo en otro sitio esta frase:
“Una sexualidad más comprometida, elevada y sagrada”.
¿El autor, de esta proposición, está seguro de lo que dice?

Hoy voy a hablar de amor sin ser sacerdote ni miembro de una secta. Voy a hablar del amor que entiende un chimpancé peludo como yo.
Eso quiero hacer a mi pesar.
¡Hablar de amor!

Quizás el futuro me desengañe de lo que voy a escribir hoy. Me da igual… son “cosas del camino” (emulando una frase de Mario Conde).
Solo creo en dos amores intensos:
- el amor de madre y padre.
- el amor primigenio de pareja.

Los dos amores, si observáis, son básicamente biológicos.
Yo, Constantino Carenado – o el chimpancé que escribe-, solo creo en un amor verdadero:
“El amor de todos a todos”
Para mí, el amor como tal, no es posible de otro modo.

Evidentemente el amor verdadero es muy difícil. Pocos lo consiguen. Es una pura utopía muy cristiana; aunque el cristianismo que leo en el nuevo testamento no tenga nada que ver con el que observo en muchos, más de los que desearía, de mis excompañeros cristianos. Por eso, entre otras cosas, me considero agnóstico. Más aún cuando muchos de los cristianos de hoy no son críticos con su iglesia porque no saben lo que es el pensamiento crítico; porque tienen miedo al castigo divino; tienen miedo a ofender a los representantes de la iglesia que se han olvidado, muchos, de su misión. Que se han aburguesado como los primeros sindicalistas del siglo XX…
¡Cuando cubro mis necesidades me olvido de los otros!
¡Termina mi lucha y me acomodo!
¡Se me olvida el sentido y me quedo con los hábitos, costumbres o rituales!
¡Lo demás no me afecta!
¡Mi pan está garantizado!
Así de triste lo veo.

¡Pobres de nosotros!

Por mi experiencia vital, incluida la de primate, grito algo inaguantable:
¡Los cátaros estaban equivocados!
Y grito de nuevo:
¡Esto es el purgatorio!
Pero no es el infierno.

Voy a intentar explicar esto, si puedo. Esto es el purgatorio, bajo mi visión, porque no nos han enseñado a ser felices. Solamente eso.Conozco a personas para las que un problema es un simple reto, y poco más. Para otras personas un problema es una losa colgada de su cuello.
Como dije un día a la hermana de la Musa de Poniente:
- Las cosas son, muchas veces, cuestión de perspectiva.

¿Por qué estoy soltando esta perorata?

- Porque esto no es el infierno. Aunque haya pobres, hambrientos y, a nivel local, la crisis económica este dando por saco.
- Porque hay muy poco amor de todos a todos. Pero poco, de verdad, y en todos los niveles sociales o castas endocrinas (para atacar verbalmente una contradicción del hinduismo que alaban algunos).
Lo que sucede sencillamente es que:

¡Es el momento de los ricos!
¡Es el momento de los hombres de éxito!
¡Es el momento de los que pueden soltar!
¡Es el momento de demostrar que todos somos iguales!

De los que pueden soltar pasta para restablecer el equilibrio y replantear, tras el equilibrio, el sistema capitalista.

¡Sed generosos!
¡Pensad en los demás como en vosotros y vuestras familias!
¡Como en vuestros hijos!
¡Soltad la pasta!
Esto no es un atraco, es una necesidad puntual de un sistema injusto. Me temo, con franqueza, que si la crisis económica perdura…
¡Mantendremos el purgatorio!
Este absurdo purgatorio inventado por todos nosotros.
¿Tiene sentido este sin sentido?

No podemos permitir la miseria presente o futura; por más que pensemos que los pobres se lo merecen, por ejemplo, por su pereza o apatía.
¡Nadie se merece la miseria!
¡No seáis egoístas!

Tampoco penséis que un pobre de los que conozco es un hombre, o mujer, generoso.
¡No os equivoquéis!
Entre mis queridos vecinos y amigos hay mucho agarrado. No es cuestión de clase social.La cuestión, queridos ricos de este momento histórico, es que la sartén es vuestra y el mango también.
¡Parad!
¡Ya está bien!
Dejad que vuestra codicia descanse.
¡Dejaos llevar sin olvidaros completamente de vosotros!

Por Dios; por los ángeles (si sois creyentes).
¡Sed generosos!

Otra solución no encuentro en mis gritos.

Recuerdo, ahora mismo, a mi amigo sueco llamado Linden y su preocupación por el cambio climático. De manera semejante me veo a mí, un chimpancé escritor, preocupado por la lastimosa especie humana.
¡Soy un perdedor!
Pero…
¡Un buen perdedor!
Indiquenlo en mi lápida cuando me marche…

Solo veo una solución para que este purgatorio no sea el infierno anticipado por los cátaros. Una atención mínima para el pobre, el vago, el necesitado.
¡Sobre los ricos recae la solución!
En vuestras manos está. No seáis como la mayoría de los ricos.
¡Sed con los otros!
Y usad vuestra fe, la que sea, para justificar el acto. El dinero no tiene que separar a nadie; lo inventamos nosotros para el intercambio. Nos hemos equivocado con el fomento de la codicia y el dominio.
Codicia y sexo se parecen mucho. Comparten estos conceptos: deseo, ansia, más, insatisfacción, placer, más deseo, más ansia, más insatisfacción,…obsesión. Y la codicia puede llevar a algo peor que el sexo: “el endiosamiento”.

¡Haced algo, Srs. con capital!

El Sr. Linden pidió ayuda a Bill Gates para su Fundación y yo os la pido a todos los poderosos.
¡Haced que se mueva el dinero!
¿Simplismos?
¡Si!
Los sistemas complejos están llenos de sencillas ecuaciones que se suman, multiplican, restan y potencian.
¡No nos equivoquemos otra vez!
Muchos trabajadores tienen miedo y los parados: ¡También!

Para terminar este sermón de hoy os dejo una poesía que escribí hace meses. No recuerdo donde pero seguro que estaba solo y algo bebido. Es inevitable.


NECESIDADES Y NECESIDAD

La fornicación une.
Nadie lo niega.
Provoca hasta el amor de pareja;
Los genes los saben,
Y el mundo también.

¡La fornicación une!
Garantiza nuevos retoños,
Retoños y generaciones.

¡La fornicación une!
Y los hijos, cuando llegan, también.
La naturaleza lo sabe
Y los humanos, en nuestro sino,
Idolatramos la atracción obsesiva
Enamorándonos.

¡En ese momento!
Estamos perdidos,
Y los genes mandan.

Llegan los niños, si es posible,
Y no importa la clase,
La casta o la preparación.

¡Los niños llegan!
Naturalmente.

Tan fuerte es el instinto
Que es perogrullada hablar de él.
Pero muchos lo buscamos
Por su estudiado placer.

¡La fornicación une!
Nadie lo niega.

También separa.
No podemos evitarlo
¡Nuestra mente está en las cavernas!
Cuando la vida era más corta.
Cuando la vida era más dura.

No hemos cambiado; aún.
¡Aún!


Hoy continúo pensando que el amor de verdad es independiente del género y de la relación sanguínea o afectiva. Es la única forma en que lo entendí como creyente, y lo entiendo como agnóstico. Pese a este entendimiento de mis relaciones afectivas con familiares y amigos continúo insistiendo en que los demás son importantes. Y cuando hablo de los demás me refiero a gitanos inadaptados (marginados en consecuencia), inmigrantes ilegales (lógicamente sin pasta), pobres en general (sin pasta también), extranjeros (desconocidos a fin de cuentas), etc. Este mundo tiene que dejar de ser una cloaca para 1020 millones de personas. Y la única solución es usar el amor por los demás con nuestros medios: enseñándoles a pescar y dejándoles que pesquen.La religión que tengan en su cultura local debe ser respetada y ayuda en el camino de la vida mientras se apoye en el diálogo, la paz y el conocimiento llamado sabiduría milenaria y científica.

Atentamente un chimpancé “sermonero” que hoy digita algunas paparruchas escritas, con mi portaminas de grafito, hace varias semanas. Sueños de un loco pobre, hedonista y harto. Sueños de un hombre que puede pensar durante un tiempo, entre algodones de necesidades cubiertas y reflexión sistémica.

Posdata: os dejo un enlace de un artículo de mi amiga Anna (amiga en la red) que está obsesionada (no sin razón) con la pena de muerte que se está aplicando sobre iraníes que han sido acusados de sodomía (homosexuales practicantes en Irán). Es curioso que te ajusticien por sodomía y no lo hagan por desarrollar armas nucleares. Y que conste que las armas nucleares no las poseen solo los Iraníes. Pero asusta un poco más esa idea en manos de hombres que practican el Islam; cuando el Islam es una religión defensora de la paz entre los pueblos. Paradojas y miedos. Incluso simplismo religioso o nacionalista. Desde hace unos años todo lo islámico asusta.
Como cambia la semántica con la manipulación de los medios de comunicación de masas.
Espero y deseo que se entienda este texto como una critica al absurdo de aplicar la pena de muerte sobre personas que aman y desean a seres humanos del mismo género; más que como una crítica al Islam (religión amante de la paz). Recuerdo, para evitar agravios comparativos, que en Marruecos se tolera la bisexualidad; lo sé a través de un amigo que visitaba sus termas. Siempre hablo de lo que sé, y cuando no lo sé lo digo y, entonces, comienzo a imaginar. Saludos sinceros a mis amigos y enemigos.