14 de octubre de 2009

Poesía salida de tono. Un esclavo.

Vengo ahora de hablar con mi cerveza y una tapa de mojama. Entre los tres hemos conseguido expresar esto tan inútil y apreciado por algunos y por algunas. Se llama poesía e ignoro su métrica o medida. Para mi es poesía emocional:

Módulo I

Si pudiera ser libre
¡Cuánto daría!
Si pudiera ser coherente
¡Cuánto daría!
Si pudiera vivir sin cargas
¡Cuánto daría!
Si pudiera vivir solo
¡Lo desearía!

Pero no puedo.
¡Necesito a los otros!
¡Necesito a las otras!
¡Soy frágil!

Esto. Esto.
¡No lo desearía!

Módulo II

Soy esclavo del querer
Soy esclavo de la libido
Soy esclavo de mí ser.

¡Soy esclavo!
No puedo evitarlo.

Me pesa mi dependencia
Me ciega el deseo,
La obsesión me aturde
Y sufro aburrimiento.

¡Erótico tedio!
Por eso…
Soy esclavo.

¿Puede alguna darme un destape?
¿Puede alguna atreverse a ser mirada?
En la distancia infinita del deseo
De un esclavo del querer
Que llora solo
en la distancia deseada.

Al cero y al infinito.
Enrollamiento y vibración.
Pobre esclavo.
Esclavo del poder y del deseo.

Un chimpancé.
Un chimpancé salido.
Constantino.