2 de septiembre de 2009

Maldito encuentro en rojo y verdiblanco.

Hoy, primero de septiembre, tengo que agradecer a los editores de Muy Interesante que hayan impreso su especial número 25 sobre Ocio y Vicio en la Historia. Gracias por expresar con educación y soltura algo tan evidente y “necesario” en todos los momentos históricos.
Resulta reparador, casi como un buen sueño, comprobar que los vicios siguen presentes en todos los niveles sociales y que siempre han estado formando parte de la vida social junto al silencio del tabú y los susurros. Ocultando, muchas veces, una doble moral altamente hipócrita.
Se trata de un especial muy ilustrativo y claro que me ha recordado, en todo momento, a mi terminado, aunque no muerto, proyecto esperpento y su novela cuyo nombre final no existe aún. Cuyo nombre permanece en el olvido del futuro.
Como yo vivo en un barrio de esos de clase media (o, incluso, clase media baja) puedo hablar de mis experiencias con el Ocio y los Vicios aquí; en mi querido barrio. Un barrio de gente trabajadora y jubilados donde no hay personajes importantes, como en los documentos históricos que usa, básicamente, el especial de Muy Interesante.
Aquí y ahora, hoy y siempre –al menos para mi-, todos los seres humanos son importantes mientras haya personas que puedan relatar, de alguna manera creativa e inquieta, sus vidas. El recorrido por la existencia de gente sencilla sin títulos y sin posición de poder. Personas como ellos, ellas y como yo. Seres humanos valiosos y, quizás, perdidos en su propia pequeñez. Una pequeñez que solo es mental, pero poco importa que diga esto. El dominio seguirá necesitando de algún tipo de esclavo. Y nosotros lo somos del sistema en lugar de lo contrario. Baste de ejemplo la jugadita de la gripe A y la, aparente, creación de necesidades de consumo, en plan salvaje, de antivirales. Pero este es otro de esos temas que huele mal o apesta. Necesitaría otro articulo que no voy a generar tan siquiera; igual que no generé ninguno en memoria del desgraciado Rey del Pop. Ignoro porque tanto revuelo en torno a un hombre perdido en su sillón. Un pobre hombre. ¿Por qué no se habla de igual manera de grandes hombres como el misionero Vicente Ferrer? ¿Qué nos sucede?...abandono esta argumentación porque pierdo la concreción del artículo.

Amparándome en este especial Nº 25 de Muy Interesante tengo que escribir, inevitablemente, sobre Ella.
Ella es una mujer anárquica de nuestro tiempo, de mi tiempo y de mi pasado. Y quiero escribir intensamente cuando sufro encuentros fortuitos e inevitables con su cilindrez sonriente. Las consecuencias tras los encuentros siempre se desarrollan desde mi mente pacífica y acaban en mi verbo escrito. En estas letras de teórica liberación. Lo más constructivo desde la desesperación del “no elegido” en la cópula y en el disfrute del tiempo en común.
Resulta duro compartir la frustración de la “no fornicación” con una fornicadora, amable y frecuente, que se lía con otros vecinos más condescendientes con ella y con su ninfomanía. Vecinos más inteligentes que yo. Hombres que actúan a la perfección cuando ella esta “drogada” y es condescendiente, agradecida y sumisa. Vecinos a los que no les importa que haya estado con “medio barrio”. Eso a mi no me importaba en tanto en cuanto fornicase conmigo, pero no cuajó como costumbre porque yo no le gustaba mucho ni le interesaba en absoluto.
Como todo esto me hiere y me escuece, decido combatir la herida con un poco de cerveza y “mercromina” lingüística. Así curo mi dolor. La otra manera sería copulando frecuentemente con ella (como hacen otros); pero ella no lo desea y no soy ningún violador ni violento. No deseo serlo jamás aunque me tilde a mi mismo de chimpancé. Un chimpancé, en el caso de hoy, celoso o envidioso del caos y el placer de otros vecinos. Me vuelvo a quedar fuera y escuece. No puedo negarlo.
Existe otra forma de combatir la herida mediante la ignorancia y la desviación de mi atención o pensamientos. Pero este procedimiento no siempre es posible desde mi exagerada sensibilidad, o desde mi deseo.

Es curioso que no exista el termino “Ninfomano “para los hombres. Porque también los hay, seguro. Pero este texto entiende de su existencia y entiende que me afecta menos; bastante menos. Casi nada, no puedo negar lo evidente.
¿Por qué no me importa el asunto de los Ninfómanos (o su sinónimo)?
Porque la que quiero que me folle, en estos momentos, es Ella. Y está con otro vecino del barrio bajo los efectos de sus naturales hábitos manipulativos y controladores. Auténtica experta en las artes del aturdimiento, el calentón y el goce.
¿Obsesión?
Si. Pero no soy ningún peligro. Ella puede que si lo sea; sobre todo cuando se enfada. A mi me amenazó, en plena discusión mosquitera, con quemarme el taller si escribía sobre ella y sus líos. Incluso usando seudónimos no quería oír hablar del asunto. Tenía y tiene miedo a la verdad de sus actos. No es otra cosa.
Hoy te repito, amiga Ella, que no voy a dejar de escribir mientras pueda. Lo siento. Has dado con un escritor (o intento de ello) que respetará tu anonimato mientras tú quieras. Un escritor amparado en mis experiencias vitales. Y tu estas dentro de esas circunstancias turbadoras de la imagen, o falsa apariencia, de tu doble moral aparentemente católica.

Mis experiencias contigo son un nuevo ejemplo de la lucha pacífica, aunque tormentosa, de géneros e intereses. Una lucha sin violencia pero muy verbal y transparente. Transparencia que suele escasear en tu mente, pero no en la mía.
Los seudónimos siempre estarán en mis pérfidos relatos. Relatos que puedo definir como una cadencia redundante de palabras agarradas a alguna motivación interior viva y emotiva.
Y tú, Ella en este texto, eres la más turbadora de mis motivaciones actuales. Me resulta incómodo encontrarme contigo y verte con nuevos amigos que buscan de ti lo que buscamos, y buscábamos, todos. Hombres que esperan lo que encontrarán si tienen menos escrúpulos de los que tuve yo en su día. Sobre todo al principio de nuestra caducada amistad.

Siempre ha habido vicios y eres, como muchas otras y otros, una viciosa que quiere permanecer en el anonimato de la rumorología de un barrio. Permanecer en los rumores quedándote ahí; en el rumor caduco del verbo y del habla. No te interesa en absoluto que se sepa la verdad de tus vicios en el futuro. Y escribir sobre ti puede significar eso porque nadie ha visto el futuro. Mediante mis palabras es posible que el futuro conozca, con ejemplos como el tuyo y el mío, una visión emocional y literaria (que no puede registrarse en soportes audiovisuales) de la vida de un pueblo subyugado al sistema de su tiempo. Un sistema básicamente hipócrita, neoliberal y neocapitalista. Un sistema que no sé donde nos lleva, más allá del claro beneficio para los ocupantes del sillón del poder.

Sabes que tu “anonimato en el barrio” te incita, muchas veces, a irte fuera a tomar una tapa porque no te encuentras cómoda en nuestro pequeño pueblo llamado: distrito municipal. Un gran anonimato por las narices de cualquier santo.
Para terminar una breve poesía apoyada en mi anarquía rítmica, y en la máxima turbación emocional ,descastada ,hacia Ella y hacia mi sincera rabia.

Ella quiere volar a algún sitio que no conoce.
¿Qué hace en su búsqueda?
Encuentra el camino más rápido, el amparado en el placer.
Pasa un buen rato y después no lo recuerda.
¿Qué hice anoche? Se pregunta
¡Me arrepiento! ¡Me arrepiento!
Se confiesa y dicta.
Y a la noche siguiente
Se vuelve a engañar a sí misma.
Se arrepiente sin arrepentirse de nuevo.

Esto dice su mente en su fulgor embriagado:
No sé lo que busco
No sé lo que soy
Pero…
¡Fóllame aquí mismo!
En la acera gris y hexagonal,
Detrás de la barra de un bar,
En la rampa del garaje,
En un jardín de comunidad,
En la furgoneta
O, porque no, en un portal.

¡Fóllame!
Porque mañana será otro día.

Mis goles verdes son tuyos
Mientras no venga otro amante
Que quiera estar conmigo
Y fornicarme
Haciendo el perrito de flores naturales.

¡Ninfómana!

Esa es parte de tu ser
Y te gustan los falos grandes.
Aunque estés comprometida,
Practicas el adulterio de toda la vida.

Aunque eres como eres
Te sigo deseando y siento envidia
Desde mi distancia, mi paz y mi aislamiento.

¡Pobre ninfómana!
Y
¡Pobre de mí!

Al dedicarte nuevamente mis letras.
Al dedicarle …
Mis letras y mi tiempo a un pendón.
No me lo creo, pero es así.
Es así de nuevo.


Seguiré distante hacia mi camino.
Ignoro cual será el tuyo.
No será malo si sabes elegir un compañero
Que te permita tu promiscuidad
Y soporte los cuernos de un reno.

Es la forma en que buscas
Tu felicidad.
Esa felicidad efímera y caduca
Que es el sexo.

Esa felicidad efímera y caduca
Que necesitamos
Por más que lo neguemos.

Una última pregunta para Ella:
¿Cuántos nabos llevas vistos?

Constantino Carenado. Un chimpancé envidioso y algo encelado por los encuentros y nuevas amistades de mi exmusa. Un chimpancé que comparte su herida por liberación, exhibicionismo y venta potencial. La venta de mi futuro libro del proyecto Esperpento. La venta donde Ella es Medusa (muchos lo habréis intuido), la protagonista ninfómana de mi última obra escrita.
¿Llegaré a ofrecer ese libro al mercado de los lectores?
El tiempo y las circunstancias lo dirán. También el morbo.

Posdata 1: pido disculpas a mi amigo “Ele” por volver a escribir sobre Medusa. Pero lo necesitaba. No te enfades “Ele”; te prometo que la ignoraré todo lo posible desde la proximidad inevitable. Asunto difícil y peliagudo. Un abrazo.

Posdata 2: gran parte de este texto lo escribí ayer por la noche. Ahora en frío lo veo algo pasado de rosca, pero no me importa porque, como he dicho otras veces, me encanta la transparencia y, respetándola, voy a ser coherente con mis sentimientos de envidia y celo públicos. Aunque suponga palabras y expresiones malsonantes quiero que forme parte de esta bitácora real y abrupta. Esta auténtica bitácora. Tan real (en casi todo) como la vida misma. A fin de cuentas un registro emocional del autor y todos mis amigos y amigas comentaristas.

Posdata 3: la ninfomanía, la promiscuidad, el adulterio y otras alternativas sexuales poco frecuentes (que yo sepa) deben respetarse totalmente desde la visión del deseo de su práctica sin coacciones externas. Aunque no son temas en que me encuentre cómodo porque soy un hombre conservador y tradicional tolerante; he encontrado en Medusa una persona antagonista, dentro de su pública hipocresía, que aprecio y deseo. El auténtico problema, por mi parte, es mi obsesión por esta mujer tan libertina. Actividades que practica por las razones que solo ella busca y conoce. Ella elige su camino y yo no puedo estar en él como amigo que ve pasar por su entrepierna a otros hombres excepto yo. Eso escuece bastante. Hasta duele.
Lo cual, para mi, ha provocado que la “amistad-especial” que tenia con ella carezca de sentido práctico desde hace meses. Pero por más que me aleje, alguna vez nos encontramos. Esos momentos son incómodos y provocan estos textos eruptivos.

14 comentarios:

  1. Hmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm.........

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  2. Parece la historia de una actriz porno,de esos canales que emiten en abierto a altas horas de la madrugada.Al parecer va a ver una feria erotica en el palacio de congresos de tu ciudad proximamente.la entrada 20 euros

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  3. Al igual que hay hombres que van de mujeres ,hay mujeres que van de hombres.Igualdad.

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  4. a/a Anna.
    Me resulta ambigua tu expresión. No obstante puede que sea mejor que no expreses lo que piensas de algo asi. Tu misma. Aqui no hay censura.
    a/a Gol TElevisión.
    No tengo ni idea. La primera noticia que recibo es la tuya. Un saludo.
    a/a Digital plus...
    Hay igualdad pero no debe haber engaño y mentiral. Si una pareja decide la promiscuidad debe ser algo tolerado , o admitido, por ambas partes. O por solo una de las partes. Lo que más me ofende es el engaño. Y más a las personas que quieres y te quieren.

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  5. Anónimo4/9/09 0:08

    No es ambiguo. Yo creo que se ha corrido.

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  6. Tocayo, eres un jodido Blade Runner.

    A/A Anónimo: estoo... no,nada.

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  7. Pensaba más ocultar nada.

    Yo si te he de ser sincera... lo que creo es que estas falto decariño de verdad. Y aunque se supone que los buscas en realidad huyes de él. Te acojona.

    Te obsesionas con tus musas o mujeres de las que sabes no conseguirás nada de provecho. Así no puedes echarte la culpa a ti mismo si las cosas van mal... siempre tienes a tus musas para ello.

    No te ofendas ni te enfades... aunque se que no lo harás.

    Besos.

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  8. A/A Anna
    Por supuesto que estoy falto de cariño. Eso se nota.
    ¿Huyo de él? ¿Me acojona? No puedo responder a estas preguntas. Jajaja
    Cuando he tenido amigas o amigas especiales las cosas nunca han ido bien porque ellas no querian darme lo que pedia. Asi de sencillo. Lo que he conseguido ,de ellas y con ellas, ha sido a base de insistir y, después, desistir.
    No puedo enfadarme ante tu franqueza.Gracias , no podia esperar menos de ti. Se agradece mucho aunque hay cosas que no puedo contar en un sitio como este. Si conocieses esos detalles comprenderias más mi coyuntura. Detalles , por otra parte, sencillamente un poco singulares pero sin transcendencia exitencial.
    Otro beso lleno de buenos deseos.

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  9. a/a Concejal de Cuenca.
    El que corre sobre el filo del cuchillo....

    Es posible.

    Quizás ,algún día, la frase sea:
    El que huye del filo del cuchillo...
    Espero que nunca llegue ese momento en que mi integridad física corra peligro.

    Un abrazo y gracias por pasar por aqui. Espero que estes de P.M.

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  10. Si yo te contara... si tu me contaras... si nos contásemos creo que ambos fliparíamos. Pero sigo creyendo que huyes.

    Besos.

    Pd.: Cuéntame algo más de ese proyectito que me has insinuado alguna vez.... jijijiji

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  11. Creo que la señorita Anna y el señor Connstantinno si no se conocen personalmente deberían hacerlo.

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  12. El pedo es un telegrama: enviado por el intestino, le informa a las tripas del culo que la mierda viene en camino!!!

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  13. Je,je. El sitio y la peña no merece menos:

    En esta noche tan fría yo te ofrezco mi estufa
    no tiene pilas ni cables pero igualmente se enchufa.

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  14. a/a Anna
    Es cierto. Huyo (o hullo-cago en tooo-) del cariño porque supone compromisos que no quiero aceptar, supone cambios, implica negociación y , posiblemente poco sexo en condiciones(sin prisa-el que me gusta-). Te pongo un ejemplo , cortito , de antiguas relaciones:
    -Nunca di la razón por amor.(no quiero que mi amor sea ciego)
    Siempre me pareció muy "cortito" dar la razón a la mujer que queria ,o amaba, en asuntos de diferencias interpersonales con terceros. En muchas ocasiones era tremendamente relativo el conflicto y aparecia el cocepto de "sentirme manipulado". La compañera del momento gritaba para sus adentros y ,tande o temprano hacia mi:
    -¡Eres un cobarde!
    Y comenzaban los problemas añadidos.
    Mi problema con vosotras, no me importa compartir esto con la red-me la suda-,es que
    no tengo mano izquierda y necesitais mucha. Más de la que pensais o creeis. Y hay hombres (colegas a los que aprecio) expertos en jugar con las dos manos para que os sintais atendidas y despertar el permiso en vuestra líbido.

    Un beso de chimpancé. Total ;desde ahí lo veo todo mejor.

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