9 de septiembre de 2009

La cometa II (La saga de Nora II)

Esta es la continuación del capítulo: La cometa. Un capítulo de la saga de Nora (Historias de una niña preadolescente que realiza los experimentos de un libro de Constantino Carenado).

Siguen jugando en la piscina aunque el agua este Rosa. Delia se baña con ellos introduciéndose lentamente en el agua. La pequeña Delia le dice suavemente al Eloy:
- Mamá nos va a “reñí” y castigarnos.
- ¿Por qué? “juga” con nosotros.
- El agua está Rosa. Mama se enfada seguro – dando varios respingos desde su posición estática y mínimamente envidiosa del juego de sus hermanos-.
- Mira. Voy a “hacé” – dice el Eloy-.
Eloy sale de la piscina dejando un estrecho reguero de agua, se acerca al limonero que posee su capa ,o la tela de la cometa de Nora. Su hermana la mayor. Nora y Delia se quedan en la piscina observando al Eloy. El pequeño hombre de la casa que salta, salta y salta para coger la tela rosada. Como no llega por su talla coge una rama pelada que anda por la tierra. Coge un palo no muy ancho y empieza a agitarlo hacia los lados. Hacia los lados y hacia arriba vibrando. Delia y Nora hablan:
- Mira el Eloy. Esta tonto.
- ¿Qué quiere?
- No sé. De “verdá”
- ¿Qué va a hacer?
- Ya veras. El Eloy la lia.
Eloy en su poder consigue prender la prenda. La coge. Y llevándola sobre su hombro derecho se mete suavemente en la piscina. Se acerca a sus hermanas (hermanísimas). Colándose entre ellas les grita:
- ¡Un redondé! ¡Ya!
Sus hermanas y él hacen un círculo. Con el círculo realizado por hermanos, tan dispares en forma y talla, Eloy suelta la tela de su hombro colocándola en medio. Colocándola en remojo. Se suelta de la mano de Delia y pone plana la tela. La coloca centrada. Vuelve a agarrarse a su hermana Delia, la pequeña. Eloy habla mientras se miran sus hermanas.
- Ahora cerrá los “ojo”. Venga.
- ¿Qué quieres hacer? – Le pregunta Nora-.
- Tu. “Cerra” los ojos.
- Vale – Delia, condescendiente, sonríe a sus hermanos-.
- Ahora pensad que la tela es más roja. Pensad. Pensad.
- ¿Eloy? Pero que dices – pregunta Nora-
- Tu piensa. Tu “pensa”. De verdá de la pura. Ya veras. Piensa y cierra los ojos.
Los tres hermanos, tan diferentes y unidos por un cariño como tropezones de celos, piensan unidos por la sencilla idea del Eloy. Delia, manteniendo sus ojos cerrados, mira hacia el cielo y mueve su cabecita con suave melena. Sin saber porqué ni saber cómo los tres se quedan como estatuas en un estanque. El aire sigue soplando, las hojas silban y se golpean. Todos los alrededores están vivos menos ellos que parecen de granito, basalto y alabastro.
El color rosado comienza a moverse como una bruma submarina bajo el agua. El color rosado se agita en pequeños torbellinos. Está vivo y se dirige a la toalla haciendo que cambio se color que se va haciendo más intenso. Hasta más denso. En un momento fuera del tiempo el agua queda como estaba, la toalla recupera su rosa original y los tres hermanos comienzan a moverse sorprendidos. Nora, que es la mayor, no se lo puede creer. El Eloy coge la tela y la cuelga en una rama baja del limonero. Delia da saltitos de alegría muy frecuentes y grita:
- Bien. Bien. ¡Bien! –Riéndose y moviendo su melena hacia atrás y hacia los lados-
Nora permanece en la piscina, como una piedra en una nueva posición estática, mientras sus hermanos celebran el éxito del experimento del Eloy. Nora no puede creérselo aún. Se da tortas en la cara para ver si es un sueño; pero no lo es.
-# Que hemos hecho #. Piensa para si.
Delia y Eloy se abrazan dando saltitos al ritmo marcado por ella.

Constantino Carenado.