24 de septiembre de 2009

El marido y su puta.


En este momento sencillo voy a trascribiros una poesía que realicé tras observar las amenazas de un “compañero” de cuadrilla sobre su compañera y un hijo común. Él era un energúmeno y ella una puta de carretera; el hijo y yo éramos observadores. Puros observadores.
Esta es una parte de la poesía que escribí tras observar su violenta discusión en la casilla de la finca “Cañá del Peral” (Moguer). Corría el año dos mil. Principios de un milenio que, a fecha de hoy, no entiendo por su caos y permanente absurdez.



No hay palabras
No hay letras
No hay nada que decir
Solo violencia, agresión y rabia.
Las peores palabras
Los peores momentos
Los peores sueños
No huelen esta tensión
Que solo se puede oír.

Las peores palabras
Los peores momentos
Los peores sueños.
Rojo su rostro, ruborizado eterno
Tenso el rostro del “esposo”,
Amenazante.
Movimientos rápidos, bruscos
Y manos en alto.
Miedo, miedo, miedo
Del observador:
¡Por favor, no os peleéis!
Por favor.

Hojas en blanco, pasando…
Poco que hacer, observando…
Poco que hacer…
Muy poco.
Cuasi observador
Que habla poco…

No hay palabras
No hay letras
No hay nada que decir.

(Continúa pero no voy a compartir el resto. Quizás otro día.)

Constantino Carenado…Poeta depravado.