20 de agosto de 2009

Una necesidad demasiado intensa me perturba.

He dicho y seguiré diciendo que soy un chimpancé con pelo o sin pelo. Eso pienso aún. Pero soy un chimpancé que escribe y piensa un poco por debajo del hombre y más acá del bien y del mal. Con estas sencillas condiciones y perspectivas voy a expectorar nuevamente ideas simplistas. Mi simplicidad será de tal magnitud que los niños de cinco o seis años me entenderán muy bien y los adultos, sinceramente, lo dudo.
Los adultos están tan manipulados que solo piensan en que van a beber al medio día, en la ropa que van a ponerse, o en si podrán pagar la hipoteca este mes.
Con esas ideas asentadas e incluso fermentadas…inicio palabras, frases y caracteres inútiles. Posiblemente absurdos e incluso banales. Una nueva secuencia de perogrulladas en la red para tranquilizar, básicamente, mi conciencia reivindicativa de primate peludo.

Primero y último:

La dependencia emocional me hace sufrir tontamente. Incluso me hace esclavo de mis emociones. Esta es una gran frase, y muy real, de mí hermano el mediano. Muy versado en estos temas.
Hablando por mí, que es lo máximo que mi pequeño cerebro puede hacer, como heterosexual, que respeta otras alternativas sexuales, tengo que gritar sobre mi excesiva fragilidad. Soy muy vulnerable emocionalmente ante una sonrisa y un culo en pompas; y también al revés. Ante un buen movimiento de caderas y un si quiero; o un si…vale; o un ¡venga!
La naturaleza que hay en mi puede expresarse de muchas maneras, pero cuando se trata de los deseos por una mujer apetecible tengo que mojar pan o autoestimularme…
¡Sálvese quien pueda! Grita mi libido.
Mis musas me han demostrado mi más profunda debilidad, y el origen de bonitos proyectos con fechas de embasado y caducidad.
Mis poesías siempre se han amparado en mis musas; más no mis relatos que han estado ajenos a su influencia y determinación emocional. Relatos exentos de influencia “musastica” hasta que llegó el proyecto esperpento con mi musa Medusa.
Medusa, racionalmente hablando, es para descambiarla por su caos mental. Un caos mental mayor que el mío. Aún así me ha descontrolado durante meses. Aún sufro sus ecos emocionales y el deseo caótico que me acerco a su mundo perdido.
“Esperpento” y un servidor lo dejan muy claro. Extremadamente claro. Más que claro. “Esperpento” deja estos asuntos transparentes en mi mente y en el lector (o lectora) que algún día le dedique su tiempo. Léanlo cuando salga al mercado. Léanlo.
Compren el libro que he editado (Rosa.et) para poder seguir escribiendo, y editando, si les gusta mi estúpido, e informal, estilo.

Retomo el argumento dejado, porque me he alejado de él, para expresar hasta donde esta atracción por las mujeres me puede hacer pesado, redundante u obstinado. Me puede hacer:

¡Obsesivo!

Ya quisiera yo no ser esclavo de mis emociones.
Ya quisieran ustedes no ser esclavos de sus emociones; por no decir “todos ustedes”.
Eso he dicho:
¡Todos ustedes!
Que luchan con sus celos y envidias permanentemente.
¿Quién gana la partida es sus mentes?
¿Se comportan como adultos o como niños?
¿Seguro?

En fin…
¿Por qué mis relaciones de “amor”, no pueden ser como mis relaciones de amistad?

Como no me quiero acostar con mi amigo, o mi amiga, todo es más sencillo y más presente. Hay menos miedo, menos dudas y menos problemas.

¿Por qué mis relaciones no pueden ser como con mis hermanos?

Nos respetamos. Nos queremos. Nos apoyamos y exigimos un mínimo para mantener el afecto. Somos sinceros y generosos entre nosotros y, si no, callamos la opinión o respuesta personal para no mentir. Nada de hipocresía dentro de la familia.

¿Por qué mis problemas mayores son con las mujeres que deseo?

¿Por qué los problemas mayores de muchos de ustedes suelen ser con el sexo complementario?

O con el sexo que les atrae, sea cual sea, mientras no sea hipocresía.

En mi caso:
¿Por qué mi necesidad biológica y mis instintos tienen que dominar mis emociones?

¡Soy un esclavo de mis emociones con las mujeres!
Y
¡Soy un esclavo del sistema!

Soy, sencillamente, un chimpancé salido.

Posdatas inoportunas:

-Pobres todos aquellos de ustedes que creyéndose humanos son tan chimpancés como yo. Porque no han tomado conciencia de su auténtica naturaleza.
-Pobres todos aquellos de ustedes que no ven los actos de nuestra especie desde abajo. El autentico lugar de observación posible y razonable.
-Pobres todos los expertos que ven las cosas por encima de su especie.
Esos expertos de ego aumentado (que no son todos-menos mal-) solo son víctimas de si mismos y de su auto excelencia. Son auto esclavos de su erudición. Ellos tienen más difícil el ser.
-Hay más pobres hombres, y mujeres, de los que creemos y observamos más acá del bien y del mal.
¡Vengan hacia acá!
Tengo un espejo grande y plano en que podrán verse sin pelo. Se veran desnudos y tal como son.No tengan miedo.
.
-Siento decir esto en estas posdatas inadecuadas. No me odien por esto; no se odien a ustedes mismos. Sean un poquito en vez de parecer o aparentar demasiado .Por supuesto, si aún saben quienes son. Si no han perdido su alma en la justificación del sistema caduco en que viven; el sistema caduco en que vivimos. Ese que tiene que mejorar mucho ;mejorar más aún.

- Abrazos.

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