24 de agosto de 2009

La cometa. (La Saga de Nora: I)

“Hola. Me llamo Nora y tengo diez años. Vivo en un pueblo de Málaga cerca de Ardales, un pueblo de molinos de viento. Málaga tiene muchos pueblos aunque dicen que muchos de ellos son barrios. No lo entiendo mucho, ni muy bien, pero me han dicho eso. Soy muy aplicada y me gusta leer y, también, escribir. Vivo en una casa adosada con mi mama y mis dos hermanitos que se llaman Eloy y Delia. Cada dos o tres meses viene por mi casa un amigo de mi mamá. Un amigo que duerme a gusto en el sofá de casa. Se llama Constantino y ha escrito un libro hace poco. Dice que va a fracasar de manera contundente pero no le va a importar demasiado porque “nadie lo conoce ni nadie lo conocerá nunca”. Eso dice el aunque no le entiendo mucho. La verdad es que Constantino es un poco raro pero es bueno con nosotros y con mama. Él me ha dicho, a mí y a mi mama, que no es un pederasta. Menos mal. Voy a comenzar a leer su libro ahora y quiero que sepáis las cosas que dice. En el primer capítulo habla de mí y por eso quiero leerlo; por eso tengo que leerlo. Me ha dicho Constantino que no siempre soy yo. Dice que él utiliza a los personajes conocidos, los modifica un poco y los mete en su mundo de letras y fantasías. Voy a empezar a leerlo; el libro se llama:
Otras realidades
Constantino Carenado.

Y su portada es morada y el nombre del autor es más grande que el título. Que raro es Constantino. ¡Ala! El morado es mi color favorito. Me gusta la portada. La portada es muy guapa”


Nora abre entusiasmada la primera página del libro. Muy extrañada lee el primer capítulo:

Prólogo Infecto del autor:Otras realidades aparece como una alternativa al mundo real de los adultos; por eso la protagonista es una niña preadolescente. Esta historia quiere y desea ser un canto al futuro. Un futuro mejor que el presente. Un buen futuro. Un canto a la creación que comienza ahora. Que comienza con esta primera palabra:
COMETA.
Y continúa con un sencillo capítulo y una redundancia:
LA COMETA.

“Vaya un capítulo tan tonto y corto –piensa Nora al leer el prólogo infecto del autor (su amigo Constantino)-. “

Rápidamente pasa su mirada al segundo capítulo. Un capítulo algo más largo:
La cometa:
Nora está construyendo la cometa transportadora. El proceso de fabricación es muy sencillo o fácil. Una tela vieja y grande, varillas de cortinas store, papel cebolla, papel seda, pegamento y lápices de colores. El ingrediente más importante es la ilusión, mucha ilusión e incluso fe. La pequeña Nora la construye sola en el cuarto trastero de la casa, que en el caso de su casa es el garaje. Lo más sencillo habría sido comprarla pero ha decidido construirla bajo las instrucciones escritas de Constantino. El amigo de su mama y su amigo. La tela que ha elegido es de uno de sus trajes de niña. Un traje rosa, muy rosa, más que rosa. Rosa de otra dimensión. Súper rosa.
Comienza a montar la estructura en el garaje y usa una mesa camilla, muy vieja, para apoyarse. Extiende la tela en el momento preciso en que llega Eloy.
-Hola Nora.
Y como el dios Mercurio coge la tela y empieza a correr por el garaje. Se coloca la tela roja en su espalda y grita:
-¡Soy un superhombre!
Nora suelta una rápida respuesta con el rostro desencajado:
- ¡Eloy! ¡Dame esa tela!
Su hermano, provocándola y buscando su atención, se dirige a la piscina y sin pensarlo se arroja al agua tras un salto acrobático y más que acrobático.
-¡Eloy! ¿Qué estas haciendo?
Tras zambullirse surge sobre la superficie del agua rompiendo su tensión superficial y destruyendo la tensión emocional de su hermana mayor que se arroja a la piscina para someter a su hermano. La tela rosa, Eloy y Nora están bajo el agua. Nora recupera su tela porque Eloy se deja.
-¡Eres tonto! Me has mojado la tela de la cometa.
Sumerge a su pequeño hermano, o al “hombre de la casa”. Abofetea sin saña la espalda de su hermanito al sumergirlo. Castiga un poco al pequeño hombre de la casa porque su papa, separado, está en otro lugar. Su papa está con otras personas. Su papa está separado de su mama. Sus papas están divorciados. Sus papas…
Eloy y Nora acaban jugando; salpicándose entre risas. La tinta rosa del vestido termina fresa. La tela acaba secándose sobre un limonero de patio y cemento. El vestido se queda quieto en un limonero con altas paredes de mezcla seca. El limonero de paredes grises.
Las varillas, el papel, los adhesivos y los lapiceros esperan en el garaje. Nora y Eloy juegan encima y bajo el agua. Aparece Delia y se une a sus hermanos que juegan y juegan salpicando. La diminuta Delia exclama con sorpresa:
-¡Mira! El agua esta rosa.
Sus hermanos juegan salpicando. Miran el agua y poco tardan en partirse de risa. Delia se une al baño rosa con sus hermanos. Juegan felices hasta el próximo desencuentro. Ese desencuentro entre hermanos que siempre llega; se resuelve, pasa y vuelve.
Pilar, la madre, observa atenta desde la ventana. Los dejará jugar un rato antes de la bulla. Los ve felices y no hay remedio. Ahora, en este momento rosa, no dirá nada. Ya vendrá algún castigo para que tengan más cuidado en el futuro. Ahora dejará que disfruten su momento. Pilar continua organizando su sencilla habitación.

Constantino Carenado.

1 comentario:

  1. Qué rosa todo... Como yo! :P
    Estaré por aquí a ver qué pasa con Nora...
    Besitos!

    ResponderEliminar