9 de julio de 2009

"Oda" a los veinte euros

Hace unos meses mi amigo "L" quería que presentase en el blog una “Oda a los veinte euros”. Eso voy a hacer. Seguramente de la manera y de la forma que él no se esperaba, o imaginaba. Pese a quien pese voy a expresarme como me apetece y place; eso es lo que hay en cada uno de mis textos. Pura sinceridad en el momento de la ejecución de cada carácter y su secuencia.
Me da igual lo que penséis, o lo que especuléis al leer mis letras.
Estas letras de que se aproximan y se alejan entre sí .Letras públicas de manera consciente .Letras públicas para lo bueno y para lo malo.
Creo en la libertad de pensamiento y la asumo al publicar lo que publico con furor y emoción. Para desarrollar vuestros pensamientos haced vuestras historias y, después, os las creéis sin datos y sin información; o con datos e información. Ustedes mismos. En mi caso todo lo que escribo es pura opinión. Pura y franca opinión en le momento de se coyuntura, creación o parto. Eso es lo que hay y lo que va a haber. Al opinar me baso en datos conocidos, en las charlas con los demás y en mi experiencia vital.

En mi caso, apoyado en mí transparencia emocional ya decidida hace tiempo, comienzo este “canto” a los veinte euros, le escueza a quien le escueza…

La oda a los veinte euros comienza…

"L" y "LL" son mis mejores amigos. Es cierto. "L" se empeñó en esta oda y comienzo de tal manera que no sé si se reirá, o si llorará. Me la suda porque solo son palabras en un papel. Solo son datos en una base de datos.
Desde hace unos cinco años, año más o año menos, coincidiendo con nuestra prosperidad económica (o sea que teníamos pasta y trabajo) adquirimos los tres amigos: "L"," LL" y Constantino (el que escribe esto) la costumbre de gastarnos veinte euros, como mínimo, en nuestras cortas o largas salidas casi siempre nocturnas.

Que salíamos a cenar al chino de Triana….veinte euros.
Que tomábamos tapas en el barrio y unas copas después…veinte euros.
Que íbamos a Montequinto a comer y darnos una vuelta…veinte euros.
Que eructábamos o, en mi caso, ventoseaba…veinte euros (de multa).
Que era el cumpleaños de alguno de nosotros…veinte euros.
Que íbamos al pueblo ese de la sierra de Huelva llamado Cortegana…

Veinte euros el viaje.
Veinte euros el desayuno
Veinte euros el almuerzo
Veinte euros entrar en el castillo volando el helicóptero.

Que íbamos otra vez al mismo pueblo de Cortegana…veinte euros
Que íbamos otra vez a Cortegana….veinte euros.
Que íbamos a un pueblo de Huelva que se llama Cortegana…veinte euros
(Ya vale, ya vale… ¡Basta!)
Que íbamos a Matalascañas a comer choco a la plancha…veinte euros.
(Menos mal. Esto fue gracias a “L” que tiene un chalet apañao por esos lares)

Hemos tenido momentos llenos de carcajadas y risas frecuentes pero eso ha terminado hace poco. Todo tiene un principio y un final. Todo es cíclico. Para mí, creo que se nota, era un asunto pesado desde hace un año y estaba deseando un cambio a mejor.
Y el cambio ha llegado. En estos momentos no sé si será a mejor pero esta aquí.
Quizás “L”; tu seas el más perjudicado…pero ahora puedes visitar a “LL” o a mi…

”L” siempre ha podido dividirse de alguna manera inconcebible. Porque “L” vive los días como si tuviesen cuarenta y ocho horas. Trabaja, dedica todo el tiempo que puede a sus amigos para no perderlos y a su familia también. Quizás es el momento de “L” .Quizás es el momento de dedicar más tiempo a los tuyos porque yo, como amigo, te llamaré. No es necesario que vengas tanto, no vas a perderme. Es imposible porque siempre tenemos negocios. Y siempre hemos mantenido la amistad.
¿No recuerdas los cuatro años que estuve en Huelva estudiando Magisterio?
¿Me perdiste? ¿No estoy aquí? ¿No estoy aquí ahora?
No será, amigo “L”, que los cambios no te gustan porque implican lagunas en tus actividades y en tu siempre ocupado tiempo. Recuerda que eres amigo de la rutina. ¡Busca nuevas rutinas!
Seguro que las encuentras. Quizás puedas reírte, como nunca habías pensando, con tu hijo…baila con él. Date una vuelta en bicicleta. Dedícale tiempo mientras sigue creciendo…Puede que encuentres un hijo y un amigo que te sorprenda cada día…
¿Estoy equivocado?

La época de los “veinte euros” ha terminado. Y no es nada malo, solo distinto. Eso es el cambio.

Amigo “LL” tu te has llevado un buen cambio. Tienes lo que necesitabas hace años. Quizás que Poniente esté cerca de ti sea lo mejor entre lo posible. Suerte y buenos deseos ahora y siempre. Nuestra relación estaba desgastada desde hacia tiempo. Sabes que discutíamos mucho. Estaba cansado de tanta rutina y “fidelidad” en la disposición de mi tiempo hacia ti y “L”. Ahora puedo respirar pero no voy a olvidarte. Al menos no es mi intención.

En mi caso me habéis dado libertad. Estaba cansado de tanto triangulo afectivo y constante (viernes, sábados, domingos y días de guardar). También necesitaba un cambio. Un generador. Una inercia. Una reacción que evitase que quedaseis conmigo, en mi casa, sin quedar yo con ustedes. Porque a ustedes os salía de vuestras gónadas, o como se llame esa parte de la entrepierna.

¿No lo comprendéis?
No hay mal que por bien no venga.
El fin de la época de los veinte euros quizás traiga…

¿Época de la ruina?
¿Época de la abundancia?
¿Época diferente y constructiva?
Solo el tiempo lo dirá y no tengo miedo.
Ningún miedo.

La época de los veinte euros ha terminado.

Y estamos aquí. Y Estoy aquí. Continuamos caminando.

Constantino Carenado. Vuestro amigo que no puede ser masoquista. He realizado experimentos en mi vida y para sufrir siempre hay tiempo. Hay envidia sana en esto, comprendedlo.