20 de julio de 2009

Los gladiadores de verdad. Suyo es el exito.

No se me ha ocurrido hasta hace unos minutos. Mi mente absurda sigue sorprendiéndome todavía, aunque sea en la redundancia sobre lo que hay que hacer; en la redundancia de lo que es correcto. Hoy voy a hablarles de los auténticos gladiadores.
No son santos, pero para mi son importantes.
Tampoco son ídolos, pero son geniales.
En absoluto tienen dinero, pero son muy ricos.
Se puede decir sencillamente que tienen algo de genios;
Y de genias.

Son los Misioneros de África, Misioneras y Misioneros en general.

Los hombres de los que voy a hablar hoy no son futbolistas, tampoco son pilotos; ni se parecen a los esquiadores por asomo.

Pepe Visiedo,
Vicente Ferrer.
Saturnino Fraile,
Julia Alonso
Y muchas otras y otros.

Esos son los gladiadores que con su fe, como gasolina, mueven (o han movido) sus actitudes y sus energías hacia proyectos con los otros. Proyectos con los necesitados.

¡Escuchadlos!

En lugar de oír a algunos presidentes de clubes de fútbol…
En lugar de escuchar a ególatras dictadores de cualquier raza o religión.

Siento deciros que…
¡Seguramente no oigáis nada!
¡Seguramente no leáis nada!


Porque realmente queréis…
Que todo siga igual.

Es lo más fácil, lo más cómodo.

¿Pensáis que es cuestión de fe?
¿Pensáis que esa es la que hace que estas personas sean altruistas?
¿Pensáis que para actuar hace falta una orden religiosa, o una asociación?

¡Estáis equivocados!
Solo son excusas.
Solo son vuestras excusas.
Porque tenéis que tener alguna excusa para justificar vuestros actos.

Cada día y en cada persona con que os crucéis está la clave.
Sed con los demás independientemente de vuestras diferencias.

¡Dejaos de monsergas!

Si somos tribales y a la vez apátridas…
Sed más apartidas que miembros de una tribu.
Y a partir de ahí todos seremos apátridas…
¿Dónde estará, entonces, la diferencia?

Y ser apátridas es ser con cualquiera.

¡Cualquiera!

¿Quién será, entonces, el enemigo?

¡Ayudad a los necesitados de una vez!
¡Dejaos de monsergas verborreicas!
¡Dejaos de justificaros!


Y actuad de una vez en condiciones.
Sed con los demás, sed con los otros.
Rezad como sepáis.
Rezad.

¡El mundo tiene que mejorar!

Y todos somos ese mundo.


He dicho: TODOS.

Constantino Carenado. Un chimpancé cansado de los perpetuos problemas de diferencias y discriminaciones con los demás. Cansado y deprimido por no querer hocicar con rueda de molino. Y la rueda de molino son muchos de los “artefactos” del sistema que tenemos. Y los “artefactos” son herramientas que podemos cambiar porque las hemos inventado nosotros.
¿Por qué tiene que joder a muchos un puñetero invento?
¿Qué somos?
¿Tenemos que comportarnos como animales?
O
¿Podremos estar algún día por encima de nuestra naturaleza más básica?

Soy pesimista; también soy guerrillero.
Guerrillero del verbo.