22 de julio de 2009

Excursión a Madrid.Parte Dos:Biblioteca Reina Sofia

Es de interés su libre acceso pero asusta tanta seguridad. Su entrada se asemeja al vestíbulo de una nave espacial gigantesca. No puedo decir más. Asusta un poco. Acojonan tantas variedades de rojo.

Suelo visitar la biblioteca pública Infanta Elena en Sevilla que es más sencilla, pero esta; esta huele a madera maciza. Es extraña para mi experiencia, simplemente inusual. Tiene un techo, no sé con que función, de culos de patio. No quedan nada mal, apenas puedo decir otra cosa.

Los culos de patio, para mi, son los vidrios gruesos de forma cuadrada que colocaban en los suelos cuando debajo había un sótano necesitado de luz natural. Aquí, en el techo de esta biblioteca, ignoro su función. Los puestos de lectura son de calidad y están suficientemente iluminados, no he traído el luxómetro; por eso no puedo dar números.

Desde mi emoción y desde mi obsesiva sensibilidad me siento un extraño entre algodones. No se disipa el olor a madera noble o aceite de linaza. Me muevo en la ignorancia del tipo de madera maciza que tiene el suelo, e incluso el ambiente. Si esto es un esfuerzo por la imagen, lo han conseguido. Debe ser como comer en un restaurante de muchas estrellas. Algo un poco incomodo. Supongo.

Otra curiosidad es que no se ven estudiantes; seguramente sea mala época para verlos y…para verlas. Lectores y lectoras si hay pero no responden al perfil de estudiante que conozco en otras bibliotecas.

Encierra, mi mente primitiva, un pensamiento antes de las últimas parrafadas…demasiado edificio institucional para un pequeño como yo. No entiendo muchas cosas y sufro otras. Demasiadas sensaciones elitistas en un correcto silencio. Hay una carencia interna en este interior: no estoy cómodo .El trato es correcto, los funcionarios y el personal en general realizan bien su tarea; son amables. Todo está cuidado al detalle pero no me encuentro. Es como leer o escribir entre algodones.

¡Me siento algodonado!


Recuerdo la biblioteca pública de Stuttgart (Alemania). Sencilla y muy movida en este mismo mes de hace unos cuantos años. Con mucha circulación en este mismo mes de Julio pero a mil quinientos kilómetros de Madrid.
En la biblioteca Reina Sofía solo se permite el acceso a los niños si vienen con sus textos y acompañados por adultos. Ya es algo.

Mi consejo final es que la visiten algún día. Lógicamente para leer o escribir dentro de ella. La disfrutaran en muchos sentidos. No obstante, en mi obstinada franqueza, es una biblioteca impregnada de imagen, comodidad y recursos con el dinero de todos.
Es una biblioteca muy acomodada.
Quizás, desde mi pequeñez, demasiado pomposa, decorada o “magnífica”. Mucha biblioteca y muchos recursos para consultar, leer, estudiar o escribir. Por otra parte, la de la imagen pública, es un lugar digno de ver y disfrutar en el silencio del trabajo mental receptivo y creativo. Préstense a trabajar con sus mentes en su interior algún día. Préstense y lleven su DNI.

Constantino Carenado, un chimpancé de biblioteca.

Posdata: La cafetería del museo, que está próxima a la biblioteca, se asemeja a un estudio de cine integrado en un vehículo espacial del futuro, con el techo entubado, ondulado y rojo. Una cafetería universal, incluso galáctica.

3 comentarios:

  1. Que chimpancé tan ilustrado!!!

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  2. Esperemos que en Andalucia consiga las inversiones necesarias para igualarse a Madrid.Y tengamos bibliotecas chulas con libros de Carenado

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