22 de junio de 2009

Soy un hombre crítico. No soy un Troll.

Es curioso que después de dos meses opinando ,con franqueza y sinceridad ,en los comentarios de muchos blogs y páginas Web se me comience a desacreditar. Es curioso. Muy curioso.
La palabra exacta que define hoy mis pensamientos e intensas reflexiones es:

¡Desacreditar! No me he confundido al escribirla.

Mis opiniones no son más que expresiones y pensamientos que comparto en la red. Opiniones, muchas veces, políticamente incorrectas e incluso inadecuadas pero tremendamente francas y sinceras. Y hay poco hábito adquirido en estos temas. Incluso por periodistas.
Comienzo a vislumbrar el sentido de todo esto. Tiene mucho sentido. Más del que yo pensaba. Y me preocupa nuevamente. Sigue siendo una demostración de nuestra estúpida naturaleza. Nuestras palabras y actos siguen definiéndonos.
A nadie le gusta que discrepen en su artículo.
A nadie le resulta agradable que critiquen su opinión con transparencia.
A nadie le gusta que le escriban o le digan lo que no quiere leer.

¿Entonces? Por que, esas personas, publican sus opiniones o ideas…No lo entiendo.

Voy a recurrir a Maria Amelia, la bloggera de noventa y cinco años que falleció hace poco. En sus registros acústicos y audiovisuales parecía una persona auténtica; eso he sentido al verla y escucharla. Y digo esto con mi amada transparencia.
Quiero parecerme a ella y ser auténtico.
Quiero ser un tío auténtico.Esa va a ser mi obsesión en la red mientras me dejen estar por aquí escribiendo y dando por saco en los comentarios.
Pero no voy a ser tan educado, ni considerado, ni prudente como lo era Maria Amelia. La razón es que no me gustan como funcionan las cosas en el mundo que me ha tocado vivir. Y como soy un crítico sistémico no voy a comulgar con ninguna rueda de molino conformista con el estatus quo. Estoy cansado de ser un cordero, y no quiero ser un lobo. Solo quiero ser un aceptable ser humano.

Ella, Maria Amelia, era una mujer agradecida a Internet; y me alegro que lo disfrutase mientras vivió. Me alegro sinceramente; no estoy siendo hipócrita en esto ni en nada.

En mi caso voy a ser una persona que quiere opinar y criticar en Internet. No opinaré de cualquier cosa; solo de aquello en que me considere capacitado por mi experiencia vital y mis ideas personales. Me encanta la discusión dialéctica y constructiva cuando genera una crisis en las ideas establecidas. Hay estoy vapuleando conceptos e ideas para evitar caer en el conformismo de la apatía y del conservadurismo.

¿Tenemos que ser borregos?
¿Tenemos que ser lobos?

Aclaro que ideológicamente tiendo a la izquierda pero una izquierda muy personal. En realidad soy mi propio partido político.

Y cuando uso a Constantino Carenado, hilo con el sentido de "hombre fracaso y poético" que usé cuando estudié Magisterio y participé en concursos de poesía donde solía quedar el último...
En la carrera también se me desacreditó como hombre problemático. Después no era tanto. Solo les interesaba esta imagen a algunos líderes dictatoriales de grupos de trabajo, en que participé como miembro. No aceptaba liderazgos establecidos.

¿Rebeldía?
¡Si!
¡Soy un rebelde del verbo y las ideas!
¿Qué vais a hacer conmigo?
¿Hundirme?
Es imposible. Ya lo estoy.
¿Sumergirme más?
No puede ser. He tocado fondo...

Constantino: constantemente .
Carenado: reparándome o arreglándome el carenado…mi parte interior ,y mi parte exterior que algunos comparan con un culo. Muy bien. Muy bien. Pues un culo. Estoy temblando en estos momentos.

¡Miren como tiemblo! Gapgpp lkfa`jañga
(esto no es nada en clave solo es mi “cage”)

Hace muchos años participé en los Chat. En aquellos años fui, igual que ahora, pura sinceridad. Prefería chatear con chicas porque los chicos no me echaban mucha cuenta al ir a lo suyo; a conseguir conquistas. La cosa es que hice dos amigas que aún recuerdo con cariño. Dos grandes personas. Solo buscaba relacionarme con gente en el Chat y, por lo comentado arriba, la mayoría eran mujeres. Una gran experiencia.

En estos momentos históricos, o sea ahora –hoy- , hacerse una página Web se ha simplificado mucho con el tema de los blogs; y me ha dado, temporalmente, la oportunidad de volver a participar nuevamente en la red.
Voy a hacerlo hasta donde me dejéis ustedes y el sistema en que vivo. Solo pido que siendo un hombre de paz, amigo de la no agresión y de la no violencia, no me agredáis físicamente nunca.
Dejaré que expreséis barbaridades en los comentarios de mis artículos porque eso es lo que dejaréis en la red… Vuestra más profunda estupidez amparada en el anonimato. Una auténtica demostración de que sois unos mojoneros. Unos buenos hipócritas. Unos representantes de los tiempos actuales supeditados a la falsedad. Pero no sois unos representantes del futuro que me gustaría para todos.Ese futuro que espero que llegue algún día.
(Este párrafo no va por TEPQMLF. Tu eres un guasón y te has identificado siempre).
Ojalá que llegue ese día en que la sinceridad y la franqueza no sean castigadas, desacreditadas, humilladas o hundidas.
Ojalá.

¿Quiénes soy los falsos y los mentirosos?
¿Quienes sois los auténticos Trolls?
No tenéis ni idea.
Ni siquiera sabéis que los auténticos Trolls sois ustedes. “Trolls borregos” .
Y si se trata de una investigación social o de un experimento seguiréis siendo Trolls porque no sois auténticos. Sois unos mojones conformistas.

Cuando un artículo me toca la fibra sensible opino sin más.
¡Opino! y ¡Opinaré!


Los amigos, que me conocen desde hace años, saben de mi franqueza.
Me resulta muy curioso y lamentable el hecho de que paguen los justos por los pecadores. Pero siempre ha sucedido así en nuestra historia y en nuestra especie.

Demostramos constantemente que seguirá existiendo la caza de brujas mientras haya hombres que dicen lo que no se puede decir.

Este asunto de los Troll no es más que un nuevo formato de la elaborada censura de toda la vida.

Si ustedes fuesen unos egoístas que se creen en poder de la razón y de la verdad absoluta.
Si ustedes se creyesen los elegidos para estar arriba y apareciesen “pobres tontos” expresando ideas incómodas.
¿Qué harían ustedes al leer a un “capullo” que está diciendo demasiadas verdades?
Perdón….
¿Qué harían ustedes al leer a un “tonto” que está diciendo demasiadas “estupideces”?

Pues desacreditarlo o matarlo
(aquí -en España- respetamos la vida como en otros países-menos mal-).

Siempre ha ocurrido esto y no me extraña que siga ocurriendo entre tanto lobo y borrego.

La desacreditación infundada sigue siendo un instrumento de censura camuflado.

¡Solo censura!


Imagínense una red donde las personas pudiesen opinar con franqueza y libertad. Sin seudónimos que fomentan mentiras y paparruchas distractivas
Sería un peligro de cambio social no controlado. De ideas no controladas o "uperisadas" por los medios de masas.
Una potencial revolución de la mente compartida ;en base a la confianza en lo que se lee, en lo que se escribe y en lo que se opina.

¡No interesa la libertad de expresión!¡Nos están tomando el pelo otra vez!
¡Este injusto mundo no es más que una falacia y un circo!

¡Ahora soy un Troll!
¿Y los que opináis eso?
¿Qué sois ustedes?

Seguramente unos simples pelotas.
Si todos dijésemos la verdad sobre lo que sabemos. Seriamos libres.

Y...
¡La libertad no interesa!
Interesa más el control.


Y esto de los Troll’s no es más que otra herramienta de control y censura cuando se escriben cosas inadecuadas, no oportunas, etc.

En mi caso siempre que comento me identifico. Siempre. ¿Hacen eso los trolls?

En fin dejo aquí este texto hasta que lo borren los censuradores, el tiempo, algún colapso en la red, o la falta de visitas en este pequeño y sencillo blog de opinión y rebeldía.

Constantino Carenado. El chimpancé sin pelo o con pelo; como prefieran.

Posdata: Cuando leo un artículo en la red solo leo lo que leo. No sé de situaciones personales de nadie porque no tengo una bola de cristal que me diga:
Futanito o Menganito está pasando una mala racha...
Solo puedo saber lo que leo. No sé nada más , salvando los casos en que conozca personalmente a él ,o a ella. Soy un crítico. No soy un adivino.

Nunca pretenderé ofender a nadie en mis textos ;pero si tengo que discrepar lo haré aunque no sea demasiado correcto. Siempre me mantendré en la difícil frontera que separa la buena educación de la mala. Intentaré mantener cierto equilibrio.