4 de junio de 2009

Entiéndalo Sr.Lopera. Todo tiene su final.

Hace muchos años había un algodonal cercano al centro de Sevilla. Estaba frente al Cerro del Águila. Hombres y mujeres del Cerro trabajaban en él. Durante la cosecha alimentaban Hytasa con su fruto. Hytasa tomaba el fruto y lo convertía en ropa de todo tipo; espero que braguitas también...
Ojalá supiera el año en que dejó de ser un campo de cultivo. Es posible que alguno de ustedes me pueda ayudar mediante su comentario ,o comentarios.

La historia es la siguiente… La historia que me han contado magos y hadas de Sevilla.

Alguien contrató a una promotora que iba a cambiar dicho territorio. Iba a convertirlo en un polígono industrial para trabajadores autónomos de diferentes y múltiples oficios. Y el polígono se hizo y empezó a funcionar. La benevolencia, según entiendo en el presente, de la promotora permitió rentas bajas y algunos impagos que, tarde o temprano, se efectuaban. Parece ser que el polígono se construyó con la perspectiva de que los inquilinos de cada nave, pasado un tiempo, tuviesen opción a la compra de la propiedad que tenían alquilada a la promotora.
O sea se les informaría de la opción de compra en cuanto se produjese esa posibilidad. Pero la teoría es una cosa y la práctica otra. El tema se complicó cuando los acreedores de la promotora empezaron a dejar de cobrar sus facturas y letras pendientes,… por la razón que fuera o fuese. Empezaron los problemas y algunos de los inquilinos dejaron de pagar sus cuotas; principio de su perdición a mi entender. Pero cada uno tendrá su historia.
Los acreedores presionaron tanto que uno de los dueños de la promotora, al parecer el hijo, falleció en accidente de tráfico cerca de Portugal. O quizás no fueron los problemas de pago a los acreedores lo que provocó la desgracia. Seguramente alguien supo las circunstancias que rodearon aquel accidente; y puede que alguien las sepa, aún, a día de hoy.
Como el tiempo siempre continúa mientras haya personas que puedan contarlo (¿o esto no era así? Quillo…este no es el momento) los acreedores comenzaron a presionar a los bancos y los bancos abrieron la veda. Informaron de la opción de compra a algunos inquilinos para poder pagar a los acreedores; a los inquilinos que estaban al corriente de sus pagos; los otros ni se enteraron. Total que de un día para otro aparecieron los oportunistas. Los oportunistas que suelen tener suerte, aunque solo sea parcial, como el Sr. Lopera.
El Sr.Lopera y otras personas acaudaladas, relacionados con alguna entidad bancaria, se quedaron con un montón de naves vacías; o en situación irregular de pagos atrasados. Pasaron a ser propietarios de múltiples naves destinadas, en principio y primera instancia, a profesionales y autónomos.

Por supuesto destinados en primera instancia a profesionales y autónomos de múltiples oficios.

¿He dicho a quienes estaban destinadas las naves en primera instancia?

Pero eso solo eran los propósitos iniciales de la construcción de tantas naves en el Polígono Industrial Navisa. La realidad fue que pasado un tiempo un montón de naves eran de especuladores. He dicho especuladores. Por supuesto estos especuladores cumplían las leyes, normativas, etc. Siempre lo hacen porque están muy bien asesorados.
Su asesoramiento es perfecto. Es un gran asesoramiento. Por eso funcionan las cosas como funcionan. ¿Le suena la palabra codicia? Pues el capital y la codicia se dan muchas veces la mano aunque, gracias a dios, no siempre. He conocido empresarios que merecen el sustantivo. Daré nombres algún día.
No me echen cuenta. Disculpen estas expresiones tan apestosas y estúpidas. Soy un depravado de mediana edad.
Pero aun siendo depravado continuo tecleando con algo de rabia, pueden considerar que tecleo con envida –ustedes mismos-.

La situación final fue que los inquilinos que tenían impagos históricos siguieron siendo inquilinos de un nuevo propietario. A muchos no les gustó la nueva situación pero ya no había remedio. Quizás su propio oportunismo se les vino en contra o quizás no.
Inevitablemente hubo diferencias y una renegociación de contratos que supuso una cuota de alquiler más adecuada a la situación de la nave. Hablamos de una, como se dice, revalorización de terrenos y propiedades.O sea compro a “dos” euros, digo que lo que tengo vale “diez” euros, alguien me da la “razón” y lo que ayer costaba “dos”; hoy cuesta “diez”.

¿Especulación?

Nooooo…. Que va. Esto es negocio.

Este es un tipo de negocio que crea riqueza en España.

Y ahora viene la jugada. Como esto vale “diez” te subo el alquiler por el morro; y lo tomas, o lo dejas. La mayoría de los inquilinos hocicaron porque ya tenían hecha su clientela.Como no se nada, ni digo nada, ni expreso nada, ni huelo a nada solo se me ocurre preguntarme:
¿Cuánto subió el alquiler de un mes al siguiente?
¿Primero fue un “chollo” y después algo “razonable”?
Pero la historia que sé, la historia que me contaron, la historia que estoy relatando no termina todavía.
Algunos inquilinos estaban acostumbrados a un pago relajado. Eso terminó radicalmente. Se terminó de raíz. Unos señores bien vestidos y del tamaño de gorilas (¿serán primos míos? Yo me denomino a veces chimpancé) pasaban a cobrar todos los meses por cada una de las naves. Como relojes, los gorilas (o sea mis primos) pasaban a cobrar el día cinco de cada mes; si mal no recuerdo después de los relatos de las hadas y los magos de Sevilla.
Los gorilas pasaban a cobrar el mes vencido. Nadie se oponía porque alguien, alguna vez, había visto que en las chaquetas estaban insertados unos bonitos “pistolones” que se veían muy bien.

Mediante este “bulo” todo el mundo pagaba muy bien. Pagaba estupenda y religiosamente. Los teóricos morosos pasaron al “nuevo orden” de las cosas de una forma “razonable”. Mediante “razonables pistolones”. Un método de recaudación vigente en el siglo veinte y veintiuno. Perfecto, soberano y correcto por mis narices; bueno...por mi nariz que vale por dos.

Siento decir y argumentar que en base a este precioso cuento el Sr. Lopera no es más que un sicario que , por la razón histórica que sea, necesita alimentar su ego con los demás porque , seguramente, no se quiere a sí mismo.
Sea usted de una vez. Sea y deje que el Betis siga su camino.
Déjese de egolatría y olvídese de seguir siendo popular.

¡Olvídese del poder y prestigio que pueda darle una entidad deportiva!

Su historia en el Betis ha terminado. Comience otra en alguna parte. Quizás ayudando a los pobres y a los necesitados.

Deje el circo y preocúpese del pan de los pobres.
Seguro que ahí tendrá más apoyo y pueda reorientar su conciencia y su ego.

¡Pan y circo! Señor Lopera.
El circo ha terminado. Váyase a buscar el pan a los pobres. Haga tareas altruistas y que se sepa públicamente, que no lo quiere todo para usted. Que se sepa que ha cambiado.
Haga algo constructivo dejando la entidad deportiva.

Olvídese de su ego y de sus deseos de grandeza.

¡Olvídese Sr. Lopera!

Y no eche cuenta a sus secuaces porque, según lo que he visto y sentido, son unos pelotas.
Muy probablemente lo sean, aunque solo tengo indicios:

¿Por qué indicios?
Porque sigue obsesionado con el poder Sr. Lopera.
Y nadie ha tenido “huevos” de decirle la verdad.

Nadie le ha dicho:
¡Amigo!. La función ha terminado. Dame un abrazo y toma otro camino.


Y, nadie le ha dicho:

Esto ha terminado. Nadie te cree.
Todos saben que solo defiendes tu inversión.
¡Déjalo ya!
Y si pierdes algo de dinero…
¿Es dinero de verdad? o ¿Es consecuencia de alguna especulación pasada?

Amigo Lopera…déjalo.
Deja que respire el club.


Y si de paso cambias de actitud respecto a los conceptos de beneficio, posesión y pertenencia…puede que llegues al concepto de final y también, si Dios quiere, a concepto de solidaridad.

Constantino Carenado. Un chimpancé con pelo o sin pelo, según prefiera.
Sr.Lopera.