18 de mayo de 2009

Escuchando a Jazz de Marras en P.Moret

No conocía el parque Moret de Huelva. Aunque estudié Magisterio en esta ciudad andaluza no llegué a pisarlo nunca. Tampoco sé si existía entonces; y hablo del año 1989. La cuestión es que ayer por la tarde noche participaba uno de mis hermanos en una de las actividades de las primeras jornadas alternativas que se celebran en dicho parque. Iniciativa organizada por el Ayuntamiento de Huelva. Me llamó la atención la amplitud de la zona. No recordaba algo así en Huelva u Onuba.
De la Hueva del 89 solo recuerdo edificios, aceras, asfalto y pocas zonas verdes. El que sea: Institución, persona física, asociación,…Lo ha hecho muy bien en esta ocasión. Se trata de una zona verde muy “apañá”, próxima, y con un precioso estanque con sus peces y alevines. No hay mucha variedad en la arboleda…
¡Pero hay árboles en lugar de edificios y coches!
¡Eucaliptos y Pinos en lugar de bloques!
Tiempo al tiempo para que mejore.
Mejore más aún.

El susodicho parque tiene varios accesos, nosotros entramos por el que está próximo a la barriada de la Orden. Antes de llegar al mercadillo hippie, con gran variedad de tenderetes, aparecía un cartel muy intenso y real:

¡Todos somos inmigrantes!

Eso ya empezó a gustarme.
¿A algunos de ustedes no les gusta esta expresión?
¿Seguro?

¡Pues rásquense en su estúpido ego!

Que mal educado eres,
¡Te van a denunciar!
¡Te van a quemar el taller y la oficina!

Pasada la banderola, un tótem indicaba las actividades del día:
18h Documental Zeitgeist.

21h Jazz de Marras

Poco después de la banderola aparecían los tenderetes y los niños jugando:
Objetos artesanales, comidas vegetarianas, y bebidas variadas como la cerveza de barril…Mi perdición junto a las mujeres y sus formas. Y a cual de ellas más perdición para mi ser…No lo sé ahora mismo. Lo ignoro...
Entre tanta tienda llena de artesanía, comida y bebida, lo más interesante, después de lo expresado en el párrafo de arriba, eran los niños jugando…Muchos de ellos pintados con mariposas en los rostros. Mariposas de colores. Otros sin pinturas y jugando al escondite. Los niños eran la poesía y los adultos y tiendas el soporte, la base, la raíz… No pude olvidar la sonrisa y surgió espontánea. En esto un niño, de unos diez meses, nos hizo burla a mi padre y a mí. Una burla que nos hizo reír mientras él, el pequeño niño, continuó jugando con la tierra.

¡Jugando con la tierra!
Y
Con su cuchara sopera.


En fin mi viejo y yo, o sea mi padre y yo, acabamos sentados en el borde del estanque mientras empezaba el espectáculo. El asiento que nos buscamos era el borde del estanque, que era de hormigón gris. Yo me senté sin miedo, pero él busco un papel para no mancharse sus pantalones marrones. Desde esa ubicación nos dedicamos a contemplar el paisaje y el paisanaje mientras charlábamos puntualmente sobre las personas que iban y venían; y las que venían e iban. Charlamos sobre lo que sucedía en el escenario que nos daba la espalda; o al que mirábamos por detrás. Lo más interesante, a parte de las mujeres guapas y bien formadas que observé caminado o sentándose cerca, eran los juegos de los niños y los perros. Si, los perros que corrían de arriba abajo persiguiéndose o pretendiendo las pelotas con las que jugaban los pequeños, los niños. Los pequeños niños humanos dueños del futuro y, a su vez, frágiles. No faltó el pequeño que caía y volvía a caer dando sus primeros pasos; y no dejaba de intentar una nueva carrera. Desde mi posición los árboles llevaban un ritmo, los tenderetes flotaban entre ondas de aire con otra frecuencia, los humanos adultos paseaban y charlaban en armonía de paz, cuidando de los niños, y los perros corrían ladrando entre las personas que configuraban el resto del escenario de convivencia. Algún guardia de seguridad pasó por allí viendo que no tenia mucho trabajo a parte del implicado a su ruta y protocolo de paseo.

A las nueve de la noche comenzó el concierto de marras, nunca mejor dicho, y mis padres y el que escribe buscamos una posición frente al escenario. Nos posicionamos debajo de una higuera. En mi caso poco tarde en acercarme más al escenario; aunque no más de lo que hubiese querido y deseado. Cual fue mi sorpresa que los que más participaban y participaron en todos los sentidos fueron los hippies y los niños.
¡Si!
¡Los hippies y los niños!
¡Si¡
Y no es que hubiese más cantidad de personas hippies, que de personas sin esa indumentaria informal y libre.
¡En absoluto!
No trato, ni pretendo, analizar la vida hippie. Solo puedo decir que si alguien bailó, rebailó y volvió a bailar fueron ellos junto a los niños y los perros que seguían corriendo e, incluso, ladrando a un mejor o peor ritmo.
¡Si!
¡Solo ellos bailaban!
Casi todos los que no llevaban ropa hippie se dedicaban a contemplar. Miraban desde lejos sin participar. Y, cuando miré los alrededores, había más personas mirando que bailando.
¿Qué nos sucede?
¿Se nos ha olvidado la danza y el baile libre e improvisado?

¡Se nos ha olvidado!

Quizás, alguien cruel, diría que estaban emporrados.
¿Todos? ¿Bailarines?
¿Y los parados?
¿Seguro?
Discrepo intensamente.
Esa no es la línea de análisis de lo que vi, ni de lo que sentí.
De la fiesta que vi y sentí.

Porque en una fiesta todo el mundo debería bailar como pudiese
Siguiendo el compás, o el ritmo.
¡Olvidándose del ridículo!
¡Olvidándose del sentimiento de ridículo!
¡Sí!

Estamos tan supeditados al que dirán en actos públicos
Que hasta cuando se trata de divertirnos
Tenemos miedo.
¡Tenemos miedo al ridículo!

¿Quién es ese tipo?

Creo que los hippies lo conocen y se han hecho amigos de él.
Se han hecho amigos del Sr. Ridículo.
Se han acercado, sencillamente, a la actitud de los niños
Cuando juegan y exploran sin sentirse observados
Porque su interés es explorar, jugar y conocer.

Conocer como circula el aire entre sus dedos.
Como se va el sonido si se tapa los oídos.
Como es la sensación de acariciarse el pelo
O abrazar a otro niño.
O pelarse con él y, después, hacer las paces.
Buscando la autoridad de un adulto
O sin buscarla.

Estos Srs. Hippies, aunque no comparta su forma de vida, merecen mi más profundo respeto .Solo espero que esa libertad que expresan con sus sencillas ropas sea real y no sea un montaje. Cuídense del libertinaje porque esta muy cerca de la libertad; libertad y libertinaje pueden confundirse en cuanto se olvida la ética.

¿Que es el libertinaje?
La ejecución de la libertad cuando se ha olvidado la ética.
Al menos para mí. Un chimpancé con poco pelo.

¡Cuídense!Y espero que tengan suerte.
Bailen cuando tengan alguna duda y contemplen a los niños y a los animales
Para buscar las respuestas.

Sinceramente ignoro si ustedes, realmente, tienen ética. Y no se ofendan. Muchos de mis jefes y personas que he conocido no la tienen porque no saben que es eso. No saben que es la ética, ni de donde viene, ni a donde nos puede llevar.
Espero que ustedes, en el fondo de ese alma comunitaria que he visto al bailar, sepáis si estáis respetando, con franqueza y sinceridad, los apoyos de vuestra comunidad; esa que identificáis con ropas e indumentaria sencilla.

Suerte.

Y no dejéis de bailar en este viaje de la vida; donde hay tipos como yo que bailan solos; y observan el tiempo; y observan a los otros.

¡No dejéis de bailar así!

Si hay algo que me sorpendió, sobre manera, es que el jazz no se suele bailar y los hippies y los niños lo hicieron sobre la marcha. Bailaron al ritmo y a su aire.
¡Bailaron a ritmo de jazz! Y sentían lo que hacían.Yo habría bailado con la del pelo blanco, largo y ligero; con la del traje rojo con estrellas; con la de lila y el pelo a lo Afro, o con la que empezó a mover su “cucu”, saltándome el corazón en lugar de mis lágrimas. Además, esta última bailarina, llevaba una camiseta con el número sesenta y nueve... Al menos ese era el número que vi.
Habría bailado con todas ellas pero no lo hice. Pero al menos, al menos, lo pensé, lo deseé y lo escribo ahora con estas letras prudentes. Prudentes en este texto de hoy.

Constantino Carenado. Un chimpancé sin pelo.

8 comentarios:

  1. mucha suerte al grupo de jazz.

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  2. El grupo de jazz lo hizo tan bien que los que bailaban ,al ritmo impreso por ellos, flotaban en el aire.
    Son unos maquinas y su eficiencia es tal que cuando te das cuenta has estado escuchandolos durante una hora y media.Una hora y media que se a evaporado sin darte cuenta.

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  3. avisanos de alguna actuación en Sevilla

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  4. Asi lo haré si ellos lo desean. Os avisaré en cuanto conozca el siguiente lugar en que den un concierto en Sevilla ,o cerca de Sevilla.
    El buen rato de música estará garantizado. Son unos grandes profesionales. Les encanta interpretar jazz.

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  5. all together now
    all together now
    todos juntos es mejor
    all together now
    all together now
    ponnos la webdel grupo de jazz

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  6. TRAEESEPAPEL QUEMELOFOLLO25/5/09 10:24

    ¡¡¡¿Como que un chimpacé sin pelo?!!!

    ¡Eres la originalidad encarnada en un buen tipo!

    ¡Eres el Barishnikov del Viapol que ejecuta a la perfección la dificil danza de la sinceridad!

    ¡Eres el García Lorca del crepúsculo urbano que se lamenta de la oscuridad humana!

    ¡Eres el Freddy Mercury de la realidad, que alza su voz hacia arriba para denunciar lo que pasa abajo!

    ...¡Eres además, casi tan maricón como todos estos!.

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  7. A T.P.Q.M.L.F. ,otra vez.
    Has repetido y repetido el mismo comentario tantas veces que más voy a contestar.

    ¿Por que no te identificas?
    Todo sería más sencillo y directo.

    Tu mala educación me provoca y charlaré sin pausa .
    Espero , sinceramente, que no seas cornudo.

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  8. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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